En el marco del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra cada 11 de febrero, la oceanógrafa Alexandra Guzmán Bloise nos recuerda que el camino hacia el éxito científico no siempre es una marea en calma.
Lo que comenzó como un juego de niña, recogiendo conchas en la orilla, se convirtió en una carrera de resistencia contra los prejuicios. Guzmán confiesa que la ciencia aún posee estructuras rígidas donde las mujeres deben trabajar el doble para ser valoradas, pero su motor es claro: “La resiliencia no es aguantar en silencio, sino seguir avanzando con el propósito de dejar una huella...