En muchos países ya se está regulando el uso de teléfonos inteligentes en menores, preadolescentes y niños, quienes viven cada vez más condicionados por las redes sociales y la presión digital.
Educar en la era digital es un desafío sin precedentes para los padres, pero los gobiernos y legisladores también deben asumir su rol adoptando medidas que protejan a los menores y les devuelvan una infancia libre de pantallas.
Si bien las familias hacen su mayor esfuerzo en casa, el verdadero cambio exige un trabajo articulado y firme junto a las escuelas y los docentes.