En una región donde el poder rara vez se disputa en las urnas, Israel mantiene elecciones libres, prensa independiente, tribunales que fiscalizan al poder, una oposición activa y una ciudadanía que debate sin temor. Lo hacemos incluso en tiempos de guerra y de amenazas a nuestra existencia. Los israelíes discrepan con pasión, y esa pasión es la prueba de que la democracia está viva....