Un oso de peluche que da consejos sobre juegos sexuales o sobre cómo encontrar un cuchillo: los juguetes con inteligencia artificial generativa podrían haber tenido un mejor comienzo. Pero sus diseñadores insisten en que han reforzado las medidas de seguridad y buscan ganarse la confianza del público.
Una pareja sexual que asume el rol de un animal puede “dar un toque divertido a una relación”, explicó el oso Kumma a los evaluadores del observatorio estadounidense de consumidores PIRG, autor de un estudio titulado “Problema en el mundo de los juguetes”, publicado en noviembre.
La indignación fue...