Las cifras pueden ser engañosas. La realidad es la estadística irrefutable. Producto del deterioro de la economía con la pandemia del covid-10, la caída del empleo, las protestas pospandemia y el cierre de la mina de cobre en Donoso, el número de panameños (y también extranjeros) en situación de calle, va en aumento.
En la capital y en las principales provincias del país estamos observando a particulares, madres con niños y padres pidiendo dinero para llegar al final del día. La mendicidad nos obliga como sociedad a no mirar hacia un lado.