Muchos creen que crear una novela es difícil. En Panamá, a menudo es apenas el comienzo.
Después de escribir la última página llegan los desafíos: encontrar una editorial, cubrir costos de corrección, diseño e impresión, lograr distribución y conseguir lectores en un mercado pequeño, muy competitivo.
El problema no es la ausencia de historias. Panamá está lleno de experiencias, voces y perspectivas que merecen ser contadas. Tampoco falta talento. Lo que escasea son los espacios amigables que permitan a los escritores desarrollar una carrera rentable. Publicar implica invertir recursos propios sin...