De la tableta industrial a las creaciones pasteleras más sofisticadas, pasando por los videos de los jóvenes en las redes sociales, la alianza entre la flor de sal y el chocolate se afianza.
Para Assaf Granit, del restaurante parisino Shabour, todo empezó con un postre que le decepcionó.
“Un día, en un restaurante, pedí una mousse de chocolate que no me convenció. Sin pensarlo, añadí un chorrito de aceite de oliva y pedí un poco de sal”, cuenta a la AFP. “La sal rompe la profusión y la pesadez del chocolate, lo que vuelve el conjunto más ligero y equilibrado, casi adictivo”.
En su restaurante con...