La Universidad de Panamá se encuentra en modo electoral. Se abrió el compás para elegir a un nuevo rector, decenas de decanos y directores de centros regionales.
Desde 1990, cuando se estableció un sistema de elección con votos ponderados, lo que debió convertirse una competencia académica se transfiguró en una ruda competencia electoral donde las clásicas prácticas de la política nacional se impusieron con promesas electorales, actos clientelistas y promesas de todo tipo.
El reeleccionismo se impuso y lo académico pasó a segundo plano porque lo más importante es, hoy, el cargo, los privilegios...