Desde Chiriquí y Bocas del Toro hasta Panamá Oeste y la capital, cientos de voluntarios llevaron donaciones a las comunidades más afectadas. En medio de caminos embarrados y viviendas destruidas, surgieron propuestas para reconstruir hogares y rescatar las casonas centenarias de Las Minas.
La solidaridad del pueblo panameño volvió a demostrar que, cuando una comunidad atraviesa momentos difíciles, siempre aparecen manos dispuestas a ayudar. Ni las distancias ni el alto costo del combustible fueron obstáculo para quienes emprendieron el viaje hacia la región de Azuero, cargados de donaciones y con...