La caza de “rojos” en Filipinas alimentada por la desinformación en Facebook

  • AFP | La aplicación de Facebook en un celular.
      AFP |

      Todos los días, la página Facebook de la diputada filipina Sarah Elago se llena de comentarios escandalosos que la asocian con los rebeldes comunistas. Estas acusaciones son totalmente infundadas en su opinión, pero podrían hacer que acabe con una bala en la cabeza. 

      Ampliamente utilizada en el archipiélago, la red social está plagada de una impresionante ola de desinformación contra activistas, periodistas, abogados y cargos electos a los que el gobierno de Rodrigo Duterte y el ejército presentan como peligrosos izquierdistas con vínculos con la antiquísima insurrección comunista.

      Incluso se acuñó una expresión para describir a quienes son víctimas de esta moderna "caza de brujas": el "red tagging", es decir, etiquetar a alguien como "rojo". 

      "El etiquetado rojo es una incitación al asesinato", explica Elago, que se niega a moderar sus críticas a la presidenta filipina y que ahora está constantemente en guardia.

      En los últimos 12 meses, el nombre de la diputada de 31 años, elegida desde 2016, apareció en más de 14.000 publicaciones en Facebook que también mencionan al Nuevo Ejército del Pueblo (NPA) -el brazo armado del Partido Comunista de Filipinas (PCP)-, según el sitio de vigilancia de redes sociales CrowdTangle.

      Los equipos de verificación de hechos de AFP (fact-checking) descubrieron muchas informaciones falsas contenidas en estas publicaciones, incluida una que fue recogida por la página progubernamental de Facebook "Duterte Fact News", que tiene más de 34.000 suscriptores.

      Muestra una falsa foto de identificación judicial de la diputada con una acusación en la que se alega que reclutó combatientes. 

      La AFP comprobó que la foto fue alterada. Pero se compartió cientos de veces, a veces con comentarios que piden el asesinato o la violación de Elago.

      Algunas de las publicaciones dirigidas a la diputada se encuentran en la página del Grupo Nacional de Trabajo para Terminar con el Conflicto Armado Comunista, un organismo oficial, donde se han compartido decenas de miles de veces.

      La "etiqueta roja" no es nueva. Sin embargo, según los activistas de derechos humanos, aumentó en el contexto de la sangrienta "guerra contra las drogas" de Rodrigo Duterte y su controvertida ley antiterrorista. 

      Desde que asumió el cargo, han sido asesinados cientos de activistas, periodistas y abogados, muchos de los cuales habían sido etiquetados como "rojos".

      "De hecho, la cacería está en marcha para cualquiera que critique al gobierno y al ejército", explica Carlos Conde, de Human Rights Watch.

      Es posible que los "blancos" tengan vínculos con el movimiento comunista. Pero eso no los convierte necesariamente en combatientes armados, insiste.

      Las autoridades los presentan como un "escaparate legal" de la insurgencia, acusándolos de reclutar o recaudar fondos.

      "La población debe darse cuenta de que esta gente busca derribar al gobierno", acusó recientemente el consejero de Seguridad Nacional, Hermógenes Esperón. 

      Cuando se le preguntó por qué no se iniciaban procesos si había pruebas de actividades ilegales, dijo a los periodistas: "Hay una solución más sencilla: ¿por qué no condenan al NPA?".

      Duterte se autodenomina socialista, y su campaña anticomunista es el resultado de un giro de 180 grados respecto al inicio de su mandato, cuando negociaba con los rebeldes.

      Desde el fracaso de las conversaciones en 2017, clasificó al PCP y al NPA como terroristas. Luego, en el lenguaje soez que le gusta, se le oyó instar al ejército a apuntar a los genitales de las combatientes.

      Y no es necesario llevar un arma para ser un objetivo. Recientemente, un general advirtió a la actriz Liza Soberano que podía morir si no ponía fin a sus vínculos con una asociación feminista acusada de estar relacionada con la rebelión.

      Estas amenazas provocaron una protesta y la apertura de una investigación parlamentaria sobre la "etiqueta roja".

      "No solo están en juego la reputación y la imagen en el caso de las etiquetas rojas. También existe el riesgo de detención y muerte", afirma Luz Rimban, de la universidad de Manila.

      Desde 2016, 13 miembros de la asociación de derechos humanos Karapatan han sido asesinados. La última víctima ha sido Zara Álvarez, clasificada como "roja" antes de ser abatida a tiros en agosto.

      "Francamente, yo también tengo miedo de que me maten", explica la directora de la asociación, Cristina Palabay, que recibió amenazas de muerte. Ya no duerme dos noches seguidas en el mismo sitio, evita los centros comerciales y no visita más a sus padres.

      La mayoría de los 73 millones de internautas filipinos tienen una cuenta Facebook, según la empresa británica especializada We Are Social. Muchos la utilizan en sus teléfonos móviles porque Facebook ofrece una versión simplificada de sus servicios de forma gratuita, así como acceso a determinados sitios web.

      El gigante tecnológico es, por tanto, un proveedor de servicios de internet para muchos filipinos. Dada esta enorme influencia, Facebook tiene que ser "proactivo" en cuanto a la desinformación, comenta Ellen Tordesillas, del grupo de verificación de hechos Vera Files.

      La red social reprimió repetidamente las cuentas sospechosas. Interrogada por la AFP sobre su política en materia de "etiquetado rojo", Facebook afirma que elimina los contenidos que "exponen la identidad de cualquier persona perteneciente a grupos de riesgo, cuando estas acusaciones amenazan su vida".

      La red social no especificó si el NPA y el PCP estaban entre los grupos de "riesgo". Pero un portavoz dijo que se habían retirado las publicaciones que apuntaban a Elago y que "violaban" las "normas" de Facebook.
      Sin embargo, hasta el momento, nadie ha rendido cuentas por las amenazas, lamenta el diputado.



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