Opinión

El credo que tú me enseñaste

24 de noviembre de 2022

“Llorar no nos hace más débiles. Desde que nacemos, esta es una muestra de que estamos vivos”.

Gracias por enseñarme a ver más allá de tu mirada, horadar a través de tú alma y la mía, disfrutar de tú sonrisa, tú felicidad.

Cuando te vi supe que era cierto, me hallaste vulnerable y descubierto. Me enseñaste a caminar por abrojos sin temor, desnudaste cada parte de mí y me atestaste de mil razones para estar.

Amor, si alguna vez me siento abatido, que seas tú, la que me enseñó a volar sin alas, la incondicional, que siempre me regales ese abrazo, esa sonrisa cada mañana y al terminar el día.

He estado persiguiendo plumas en el viento por mucho tiempo, pero hoy levanto mi copa y brindo con una voz clara y fuerte por encima del ruido, hoy rezo el credo que me enseñaste.

Gracias por hacer una diferencia en mi vida, gracias por ser y estar, y gracias también por coincidir en esta vida conmigo.

“Desde el ruido de la ciudad hasta el sutil sonido del mar, te elijo mil una vez más, porque me haces feliz y porque sin buscarte siempre término encontrándote.

* El autor es docente.