Una desesperación inimaginable

  • Víctor De La Hoz
      Victor de la Hoz |

      La desaparición de una menor de 9 años de edad, que se reportó como víctima de un secuestro en el sector de Las Trancas del distrito de San Miguelito, cerca de su escuela, ha encendido las alarmas de las autoridades policiales, del Ministerio Público (MP) y Ministerio de Educación (Meduca).

      Cuando un hecho de esta naturaleza ocurre con un menor de edad, la situación es sumamente preocupante, porque son hechos que se registran en otros países Suramericanos con un alto índice de criminalidad, que en Panamá no existen, por eso el país no puede ser tomado por organizaciones criminales.

      Panamá es una nación pacífica amante de la democracia, y las autoridades no pueden permitir que está clase de delitos crezcan, que posiblemente puedan ser traídos por elementos extranjeros y copiado en Panamá como ‘modus vivendi’ (locución latina que significa «modo de vida» o «forma de vida»), socavando la paz social de los panameños.

      Las alertas están dadas y, está situación del secuestro de la menor de 9 años de edad, sumado al caso de una mujer adulta que se uniformo de estudiante del nivel secundario, y se introdujo cómo Pedro por su casa, como se dice en el argot del pueblo, a un plantel educativo hecho ocurrido en el Sector Oeste, pone a que las autoridades redoblen la vigilancia, y se tomen acciones cerca de los planteles educativos. Se debe trabajar con el equipo de inteligencia de la Policía Nacional (PN).Puede usted imaginar el dolor de estos padres de la menor, al ver qué su retoño no llego a su destino, lo cual es una desesperación inimaginable.

      La PN y el MP trabajan en las investigaciones de estos casos que son censurados, repudiados y condenados por la población. Hay que establecer con la PN, charlas o seminarios en los barrios y colegios para saber cómo actuar en estos casos, y así cooperar con las autoridades.

      El secuestro en nuestro país según la legislación tiene pena hasta 30 o 50 años de prisión, sino me equivoco, para condenar este delito.

      Este secuestro de la menor ha creado una zozobra entre los padres de familia, que luego de conocerse este hecho han optado por mantener una vigilancia o una posta estacionaria en las afueras de los centros educativos para velar por la seguridad de sus hijos. Hay que proteger a nuestros niños.

      * El autor es periodista.

      Víctor De La Hoz

      [email protected]



      Metrolibre