Hay que tener cuidado con las compras a crédito

  • Pedro Meilán
      Pedro M. Meilán N |

      No hay la menor duda que la compra a crédito de bienes y servicios es una forma por la cual las personas pueden adquirir bienestar al recibir lo que necesitaban o deseaban sin tener el dinero total para adquirirlo. Se ha convertido en uno de los mecanismos que muchas familias utilizan con el fin de poder tener una vida más placentera y que les dé más bienestar. 

      La mayoría de los panameños han tenido que utilizar en algún momento el crédito para adquirir algo. 

      Estoy convencido que así mismo estarán los ciudadanos de muchos países, que se endeudan para poder tener un mejor estilo de vida. Por supuesto que muchos hemos pasado por préstamos hipotecarios para la compra de una casa o por préstamos para la compra de un vehículo. Es impensable que cada persona tenga los recursos suficientes para hacer este tipo de compras en efectivo, es más, por lo regular son muy pocos los que pueden hacer ese tipo de compras sin solicitarlas a un ente financiero.

      Independientemente de lo anterior, debemos estar claros de que las compras al crédito están revestidas de una gran cantidad de compromisos y obligaciones que debemos cumplir para no caer en mora y se puedan afectar nuestros historiales de crédito, o pero aún, que resulte que por no poder pagar nos despojen de lo adquirido a través de procesos judiciales largos y tediosos, que por lo regular terminan quitándonos no solamente el bien, sino que en muchas ocasiones quedamos debiendo porque el bien no paga en su totalidad la deuda, con los intereses y gastos legales. Estos son más que suficientes motivos para estar seguros cuando vamos a tomar la decisión de comprar algo al crédito. Lo primero que debemos revisar es si tenemos la capacidad para cumplir el compromiso que vamos a tener que enfrentar. 

      Si usted no está seguro de poder pagar lo que va a comprar no debería pensar en comprarlo, y menos llenarse la cabeza de que podrá pagarlo con trabajos o ingresos futuros que usted no sabe si los tendrá. 

      De la misma manera trate de verificar los distintos entes financieros para saber quien le puede dar mejores intereses y condiciones de pago. No firme a la ligera. Debe leer con mucha calma y paciencia su contrato para estar seguro de lo que firma. 

      Por lo regular ni leemos cuando nos aprueban algo y después vienen los problemas por no leer las letras chiquitas que estaban en los documentos. Sino entiende algo, asesórese con alguien que conozca y recuerde que el desconocimiento después no lo va a eximir de la responsabilidad adquirida. En estos momentos tan difíciles compre lo necesario, hasta que la situación cambie y existan mejores condiciones. 

      Vendrán tiempos mejores. Que estas fiestas no nublen nuestro pensamiento y que las lucecitas y la musiquita nos lleven a tomar decisiones de compra erradas. Hay que comprar lo necesario y arroparnos hasta donde nos cubra la manta.

      Pedro M. Meilán 
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      * El autor es abogado y exadministrador de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (ACODECO). 



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