Luna nueva de Diciembre

  • Ernesto Maytin
      Ernesto Maytin |

      Cerca de la tres de la madrugada, salgo a fumar un cigarro, luces encendidas de una ciudad apagada.

      La suave brisa, mi piel se eriza, mis ojos brillan de tanto contemplarte en mis pensamientos.

      Mi vista se posa en la bahía, puedo casi tocarla, todo está en calma, unos relámpagos se entrelazan en el horizonte, viene una tormenta, puedo escuchar los latidos de mi corazón, pero todo sigue en calma.

      Ya se acerca el crepúsculo acompañado por el graznar de los talingos, el café está listo, sigo meditando que en unas horas tengo que partir, todo está listo, sé que será un viaje largo que valdrá la pena.

      La brisa se llevó la  ventisca, ya sale el sol, que se refleja en el mar, tomo mi primer sorbo de café, la mochila esta lista, pasaporte, hago una llamada a mis hijas a mi madre, para decirles que estoy por partir.

      El auto me espera puntualmente en la entrada, los buenos días.

      Inicia mi trayecto, por un camino que casi nadie ya utiliza, solo los soñadores, me invade una sensación de tristeza y alegría en mi corazón, mis lágrimas las seco el viento, salgo de viaje, y todo sigue en calma.

      Ernesto Maytín
      [email protected]

      * El autor es docente.



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