La honestidad y el valor de Mario Galindo

  • Julio Bermúdez Valdés
      Julio Bermúdez Valdés |

      Los tratados Torrijos-Carter han cumplido 44 años el pasado siete de septiembre y constituye una expresión de valor histórico, el reconocimiento que el doctor Mario Galindo le ha dado a esos documentos y a su principal gestor, el general Omar Torrijos Herrera, no solo por la honestidad intelectual que encierra, sino por admitir la razón histórica de alguien al que consideró y rebatió como un adversario político.

      Yo estaba absolutamente equivocado y no me da ninguna vergüenza admitirlo. Los tratados Torrijos Carter han sido para Panamá una maravilla. Me atrevo a asegurar que el Canal en manos panameñas ha sido una historia de éxito rotundo, ha dicho el doctor Galindo.

      En 1977, cuando esos convenios fueron sometidos al voto ciudadano, se aprobaron por un 68 por ciento, y el doctor Galindo integraba en ese instante al grupo de ciudadanos que rechazaba los documentos, en medio de una batalla donde el tema de la democracia hacia complejo el debate. Mas todavía, el Tratado de neutralidad que, como decía el propio general Torrijos en septiembre de 1977 en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) y citó este domingo el doctor Galindo en el programa Radar de TVN-2, nos coloca bajo el paraguas del Pentágono. Esa razón nunca dejó de ser compresible, ni siquiera para el propio Torrijos, por ser Panamá un país de unas relaciones peculiares con Estados Unidos, donde la batalla contra las 14 bases militares en la que pernoctaban mas de 10 mil soldados estadounidenses había copado muchas jornadas a lo largo del siglo XX. Por eso no era solo una preocupación de quienes en su momento se opusieron a los pactos. 

      El problema estribaba en que, puestos sobre la balanza, más pesaba el tratado que desmantelaba el complejo político-militar que había mantenido Estados Unidos en los mil 432 kilómetros cuadrados llamados Zona del Canal desde principios de siglo, que la legalización de una realidad que a partir de ese momento quedaba contenida en el tratado de Neutralidad.

      Con el tratado sobre el Canal, Panamá ponía fin a una batalla de cien años que había costado perseguidos, presos y mártires, ruptura de relaciones, hechos que hacían cada día más conflictiva la relación con Norteamérica y que privaba al país de la explotación de su principal recurso natural. Y eso fue lo que resolvieron los pactos. Recuperaron para Panamá su soberanía, el equivalente a la consolidación de Estado Nacional independiente que en 1903 había nacido mutilado por el tratado Hay-Buneau Varilla; y recuperaron un recurso que desde el año 2000, cuando pasó a manos panameñas, ha aportado al fisco unos 20 mil millones de dólares. Cada dólar que sale hoy dela vía y pasa al erario muestra la vigencia de los tratados, y en consecuencia del empeño que puso en ellos la generación que encabezó Torrijos. Es evidente que los hechos terminaron por convencer a don Mario, pero mucho mas que eso, resulta meritoria su declaración pública, serena y lógica, valiente, tanto como cuando los combatía. Pocas personas poseen esa dignidad. He sostenido y sostengo que Omar Torrijos Herrera es el refundador de la República, que como me dijera en alguna ocasión el ya desaparecido dirigente Luther Thomas, situaba como nuestra independencia el 31 de diciembre, tanto como en el nueve de enero el día de la bandera. Fue la Nación la que habló aquellos días.

      Nuestro aplauso don Mario, la honestidad intelectual y política es mérito de las almas valientes.

      Julio Bermúdez Valdés
      [email protected]
      Periodista



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