Morgan, promotor de amistades

  • Roberto Rolando Rodríguez
      Roberto Rolando Rodríguez |

      Esta infeliz e infortunada noticia me es muy triste. El fallecimiento del doctor, Eduardo Morgan González. Amigo de verdad. Esposo, hermano, tío, abuelo, familiar por nuestro compadrazco. Buen padre y esposo y un ciudadano empresario profesional con un gran amor a su país.

      No había un día que no le dedicara tiempo para algo por Panamá. Un gran promotor de las inversiones privadas internacionales. Este recuento podría ser largo, porque son muchas las gestiones promocionadas por él, sin embargo, la llegada de empresarios japoneses a Panamá, es una iniciativa conjunta que le conocí. Japón estuvo ausente de Panamá por muchos años.

      Un país de gran potencia económica. Dos primicias. La visión y el interés de Shingeo Nagano, cerebro del milagro japonés, en convertir a Panamá en un país de aportes a la humanidad. Otro de atraer a las grandes industrias y empresas niponas a inyectar con su capital al crecimiento panameño y a la región. Como así?

      El Salvador y Centroamérica, eran un hervidero de violencia. Muchos japoneses fueron secuestrados y Panamá, único país de la región con paz social.  Morgan, por su amistad con Omar desde que el mayor Torrijos fue y trabajó en la quinta Zona militar pudo diseñar esta estrategia para interesar a los orientales del pacífico.

      En mis conversaciones en la antigua Torre del First National Bank, me habló de Torrijos, su lealtad hacia él y su grado de inteligencia como estadista. No había mal en el país que los aventureros no lo mencionaran. Así vino el estudio de las alternativas del Canal, que integró Panamá EEUU y Japón y de allí estuvo el tercer juego de esclusa.

      La llegada dos veces de un centenar empresarios e inversionistas nipones que se instalaron aquí y mucha de esas empresas permanecen hoy día. Sus aportes son grandes en muchos campos del desarrollo nacional y fue un hombre digno. Prefirió renunciar de embajador de Panamá en Washington que aceptar una mención y sanción indigna contra nuestro país. Y así fue.

      El doctor Eduardo le conocí a través de mi profesor de técnica de redacción en la Universidad, Luis González, quien me dio el tip de éstas noticias buenas para el país. A cultivar esta amistad estuvo Pedro Detresno. Hoy, su partida la siento mucho. Es una pérdida nacional. Justo con los suyos, justo con los colaboradores y desarrollista con su empresa. De hace años, no pude saludarle personalmente, por su cuarentena debido a la salud.  

      Siempre le envié mis respetos y saludos. Doctor Morgan, Dios te reclamó. Yo sé que estarás en el reino del Todopoderoso. Es mi deseo y de tu ahijado, Rolando Roberto. Hasta luego.

       

      Roberto Rolando Rodríguez
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