El Cricket

  • Melquiades Valencia
      Melquiades Valencia |

      Del recuerdo de nuestra infancia en el caribe bocatoreño que se van deshojando y perdiéndose en la bruma del olvido,  quemados en la pira de las nuevas tecnologías o arrolladas por la nueva “way off life”, recordamos con nostalgia los juegos pueblerinos, entretenimientos, alimentos  con sus vaporosos aromas,  la tertulia familiar cotidiana, y el deporte, entre ellas:  el Cricket. 

      No sé en qué momento, ni quien nos puso a jugar Cricket.  Pero en las tardes nos reuníamos en un solar a jugar este deporte, que con el paso del tiempo se ha perdido y me entero que solo en mi pueblo de la isla de Bocas del Toro, se practicaba.

      El Cricket fue inventado en Inglaterra hace siglos y se juega con una pelota dura del tamaño a la del beisbol o tenis y bates planos de madera. Teníamos que sembrar tres estacas en terreno como el “home plate”  y ponerle un travesaño que el lanzador contrario debería derribar para el  lograr el “aut”.  

      Si lograbas pegarle a la bola corrías en línea recta a la base detrás del lanzador y cuantas veces hagas el recorrido tocando las bases con el bate, serán las cantidades de carreras anotadas, mientras los jardineros recobraban la bola.  

      En la India es un deporte altamente difundido. En los países del Subcontinente Indio es el deporte de masas, debido a la relación con Inglaterra y derivó también en las islas del Caribe bajo el imperio británico, por lo que llegó hasta la isla del Bocas del Toro, llevado por los trabajadores provenientes de las islas de la mancomunidad inglesa, que fueron a la construcción de la línea férrea para el transporte del banano y luego en las plantaciones de la fruta. 

      El Cricket tiene campeonatos mundiales que se disputa cada 4 años desde el año 1975, en la que Australia es la que más títulos se ha llevado. 

      Se han jugado en sedes como Sri Lanka, Bangladés, India e Inglaterra. 

      En Bocas del Toro no importaba quien ganara. solo era diversión…estampa ya en el olvido.
      * El autor es periodista. 

       

      Melquiades Valencia
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