De una gota de afecto nace un lago de amor

  • Emilio Sinclair
      Emilio Sinclair |

      A pesar de lo indagado, no recibo respuesta que indique fórmulas sobre el amor, ni cómo, de una gota afectuosa nace un lago romántico.  

      El amor, embrujo incoloro más no insípido, es néctar que tonifica el espíritu e induce a tomar decisiones a veces tempestuosas. 

      El universo es ánfora de noticias sobre el amor tales como el príncipe que renuncia vínculos con la realeza y sucumbe ante encantos de una plebeya; el hombre que abandona a su mujer y confort de un hogar para caer en brazos de una ‘damita’ que lo trata mejor o aquel que al enviudar se sumerge en pesares y prefiere ahorcarse.  

      En actividades faranduleras, compositores se inspiran en temas relacionados con el amor.

      Difícil explicar como el amor taladra corazones encerrando sentimientos en la penitenciaría emocional. Indescriptible como una gota de afecto forma un lago donde el amor navega ignorando turbulencias nefastas de la vida. 

      Todos hemos sentido el corrientazo del amor, electrocutados sentimentalmente por la madre, padre, esposa, hijos, nietos, hasta animales que no ocultan su emoción. 

      Queremos a nuestra familia, a los niños, a las mascotas sin importar su pedigrí; al pueblo donde nacimos y luchamos por desgarramos de un pasado infestado de angustias financieras. 

      Pero el amor no genera suficiente resplandor. Un mundo teñido de sangre espera silencien los cañones, sean fundidos y su hierro utilizado para cavar huertos alimenticios y no fosas. 
      * El autor es periodista. 

       

      Emilio Sinclair
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