Los periodistas son también héroes contra el Covid-19

  • Roberto Rolando Rodríguez
      Roberto Rolando Rodríguez |

      El periodismo, una profesión que se dedica para hacer el bien. Quizás sea un designio supremo, no como justiciero pero si como clave para uno de los  elementos que la humanidad reclama para vivir en convivencia pacífica: la verdad sin manipulación. 

      En estos tiempo de pandemia COVID-19, que surgió por primera vez en la ciudad china de Wuham, el periodismo no necesitó estar a prueba alguna sino confirmó que sin información la población es como un ciego que no ve y un sordo que no escucha.

      Los periodistas, a través de sus canales de comunicación social, asumieron el rol que corresponde con ética de imponer credibilidad entre otros elementos de la comunicación social a la velocidad requerida.

      Arriesgan aún sus vidas, como el reportero de guerra que se mete entre los bombardeos o aquella acción de represión saltando murallas imaginarias para recoger y anotar las escenas que dibujan las inconformidades sociales en colores.

      Hace unos días, un informe revela que son alrededor de 100 periodistas en la América Latina, caídos durante esta pandemia de COVID, luego de salir todos los días a buscar las noticias de manera responsable con información de valor para sus audiencias.

      Son como el médico que se ha convertido a la inversa de una guerra convencional donde está en la primera línea de fuego, en vez de un soldado con un fúsil. Son muchos los reportes de defunciones de médicos y personal sanitario. 

      De veras, sin periodistas, no hay información y sin información tampoco hay orientación para la recuperación de  la salud comunitaria. 

      En esta era de la tecnología en la comunicación, se ha  identificado en la sociedad, un estilo de aprovechar el temor de la población para ganancia política, el resentimiento o un me gusta a base del alarmismo y la falsedad. Ese no es periodista sino un amante del cielo abierto de mentiras. El periodista confirma con experto su información y no alarma. 

      Con ese contexto laboran los periodistas. En Panamá, han caído también héroes del bregar del bolígrafo, el micrófono, la cámara y la filmadora. Ya van varios de los colegas y otros recuperados que han regresado a sus hogares y se incorporarán a sus puestos de trabajo.

      COVID, ha impuesto penurias al periodista y a sufrirla en el diario patear de calles. Salen felices a reportear sin las protecciones para cumplir con la más intrépida profesión de informar.

      COVID, deja la amarga experiencia social de incluir al periodista en el riesgo de lo peor sin calidad de vida necesaria debido a que la paga por su dedicación profesional no llega como lo acordado. 

      Hoy día decenas de periodistas no cuentan con su salario completo, otros le son disminuidos sus salarios, y lo peor, otros despedidos de sus puestos laborales y aun así siguen informando para combatir el contagio comunitario y derrotar la desinformación. ¡Colegas periodistas héroes de la comunidad a cuidarse!.
       

      Roberto Rolando Rodríguez
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