Reformas, hay que explicarlas

  • Euclides M. Corro R.
Euclides M. Corro R. |

El capitán del barco enfrenta la tormenta. Tiene que tomar decisiones que le permitan que la nave no naufrague y para ello deberá sumar y restar factores y recursos, de modo que el resultado le permita manejar la situación y poner la nave en puerto seguro. De eso se trata, de tener el temple y la inteligencia para lograr revertir los factores en su contra.

Las reformas constitucionales es un tema nada fácil y por ello ahora entendemos porque quienes prometieron enfrentarlas en el pasado prefirieron darle tiempo al tiempo y dejar que otros se encargaran del tema. ¿Sabia decisión? Creo que no. Faltó coraje y entender que administrar un país es un asunto de riesgos.

Muchos dirán que al presidente Laurentino Cortizo le “ha tocado bailar con la más fea” en esta aventura política, pero quienes entendemos sobre la importancia de modificar “las reglas del juego” que rigen los destinos de un país, sabemos que los costos políticos son transitorios si al final los resultados favorecen y fortalecen la estabilidad de los asociados.

No es un asunto de semántica, sino de asumir responsabilidades. Somos conscientes que la decisión adoptada por Cortizo de enfrascarse en esta responsabilidad no es la más cómoda, sobre todo a sabiendas que “la fortaleza política del triunfo electoral” es la más débil de los últimos tiempos.

Sin embargo, Panamá no puede ni debe seguir alargando la necesidad de realizar los cambios Constitucionales. Precisamente. Esta situación es la que está haciendo ruido y entorpeciendo la discusión inteligente de un tema que necesita del aporte de todos. De lo contrario, porque al final, los resultados pudieran distorsionarse ante la falta de madurez e inteligencia de los actores que tienen que jugar el papel que les corresponde.

Es cierto que ha faltado una mejor divulgación sobre las reformas y sus objetivos, creando confusión e inestabilidad. Pero no todo está perdido. Es cuestión de replantear el tema y hacer los ajustes que están distorsionando su principal objetivo: crecer como país.

(El autor es periodista)

Euclides M. Corro R
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