¿Por qué insistir en Reformas Rechazadas?

  • Cristóbal Silva.
Cristóbal Silva |

El viernes pasado, 1 de noviembre, el Presidente Cortizo convocó una cadena de radio y televisión para enviar un mensaje a la nación. Pocas horas antes, se había corrido un rumor en las redes sociales que la Junta Directiva de la Asamblea Nacional había decidido retirar el proyecto de reformas constitucionales que se había aprobado en tercer debate por el pleno el día anterior.

Aunque no se dijo explícitamente, la mayoría de los que recibieron dicha noticia pensaron, de forma lógica y consecuente, que esa decisión se debía al rechazo contundente que había expresado la ciudadanía, principalmente jóvenes estudiantes. Sin embargo, el mensaje del Presidente fue totalmente decepcionante y generó más preocupaciones que tranquilidad.

El Presidente insistió en que las reformas propuestas se mantenían para una segunda legislatura, que inicia en enero próximo, a pesar del clamor en contra de las mismas. La aseveración se tomó como una advertencia en un tono autoritario para sostener que lo decidido por el Ejecutivo se mantenía, porque si.

En realidad, y por mucho tiempo que estuvo en silencio, la población se expresó de forma decidida para exigir una amplia y democrática participación en cuanto a la propuesta para modificar la Constitución vigente. Esto tiene sentido y justificación. El Pacto Social en una sociedad no es potestad de nadie y no se puede alterar de forma unilateral, inconsulta, ilegítima y sin la suficiencia necesaria para apuntar a los verdaderos problemas que interesan a los asociados y dueños reales de tal Pacto Político.  

En función de lo actuado por el Ejecutivo, sin dejar por fuera los diputados en la Asamblea Nacional, el accionar que se ha dado por parte de los estratos de gobierno se “perciben” como resultado de compromisos que responden a los intereses económicos poderosos. Las reformas propuestas no atienden realmente a los intereses de los panameños, ni de clase media ni de los de “a pie”.

No hay un solo artículo que apunte a la situación para mejorar la educación, los servicios de salud, la seguridad pública, promover la economía, la adopción un nuevo sistema de gobierno semipresidencial que elimine el exacerbado presidencialismo del cual siempre nos hemos quejado, y otros temas importantes más.Insistir en aprobar unas reformas constitucionales, que evidentemente son rechazadas por la población, es un error político cuyos riesgos tendrán que ser asumidos por sus proponentes.

Ahora se necesita consensuar y dialogar sobre qué cambiar y como hacerlo, no echar mas leña al fuego, innecesariamente. 

 

Cristóbal Silva
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