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La lucha contra el tráfico de especies salvajes debe pasar por el comercio en línea

25 de noviembre de 2022

Internet, “el mercado más grande del mundo” que nunca cierra, se convirtió en el lugar predilecto del tráfico mundial de especies salvajes. Los expertos piden una mayor regularización de las plataformas de comercio en línea.

Esto reclaman la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y oenegés en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) que se celebra en Panamá desde el 14 de noviembre.

Una vez termine, en principio el viernes, el comercio de numerosas especies adicionales deberá ser prohibido o fuertemente restringido.

Según Interpol, el tráfico de especies salvajes aumenta entre 5% y 7% anualmente.

Pero hay que “ir más lejos” y obligar a “las plataformas a retirar sus contenidos imponiendo penalizaciones elevadas”, afirma Lionel Hachemin, director de proyectos del Fondo Internacional para la Protección de los Animales (IFAW).

Entre 2016 y 2021, este experto siguió en Francia los anuncios clasificados de especies animales ilegales, publicados en sitios de comercio electrónico de consumo pero también a través de grupos privados en redes sociales como Facebook, WhatsApp o Signal.

Resultado: se contabilizaron más de 1.800 anuncios, ofreciendo a la venta felinos manchados, tortugas mediterráneas o guacamayos coloridos.

IFAW creó, junto con WWF y Traffic, una coalición contra el tráfico de vida silvestre en línea, que tiene como objetivo ayudar a las empresas de comercio electrónico a “desarrollar una política que proteja a sus usuarios y negocios, al mismo tiempo que impida el tráfico de vida silvestre”.

Con este fin, la oenegé ayudó al sitio francés de anuncios clasificados Leboncoin a reforzar su reglamentación prohibiendo la venta de objetos de marfil y loros grises de Gabón.

Francia, un centro de operaciones

Desde loros grises de Gabón y ranas toro hasta boas, pero también marfil y escamas de pangolín, cada año, decenas de miles de kilos de especies silvestres entran y salen de Francia ilegalmente, alimentando un tráfico mundial estimado por Interpol en varios miles de millones de dólares al año.

Francia, con sus 12 territorios en ultramar presentes en cinco lugares claves de la biodiversidad, es un centro neurálgico para el tráfico de especies silvestres.

Según la Plataforma Intergubernamental Científica sobre Biodiversidad (IPBES), este tráfico --considerado como “la tercera actividad de delincuencia organizada transnacional más lucrativa del mundo”--, contribuye a la desaparición de especies salvajes.

Solo en 2021, “36 toneladas de productos ilegales de fauna silvestre fueron incautados en la terminal 2 del aeropuerto Roissy Charles de Gaulle”, a donde llegan los vuelos de África, según la UICN, incluyendo una docena de toneladas de carne silvestre (pangolín, primates, murciélagos, agutíes...).

Pero Francia es también un país “fuente”. Un ejemplo de ello es la explosión de la caza furtiva de la angula (el alevín de la anguila), prohibida desde 2009 para su exportación fuera de la Unión Europea.

Pescado en la costa atlántica, este pez migratorio en peligro de extinción se exporta principalmente a Asia, sobre todo a China y Tailandia.

En 2021, una red de traficantes --sospechosa de haber exportado más de 46 toneladas de angulas y blanqueado 18,5 millones de euros (monto similar en dólares)-- fue desmantelada en Francia.

La lucha contra el tráfico de animales salvajes se refuerza en este país gracias a la “ley de 30 de noviembre de 2021 para luchar contra el maltrato animal”, que prohíbe el envío por correo de animales vertebrados y prohíbe la venta en línea de animales por parte de personas que no son profesionales.

Sin embargo, esta lucha se enfrenta a dos obstáculos principales: la falta de medios asignados a los organismos de lucha y la formación incompleta de los magistrados.

“Sería necesario que los magistrados dispusieran de medios suficientes para remontar tráficos transfronterizos a menudo muy potentes y que pudieran contar con ayudantes especializados que aportaran su experiencia sobre las especies incautadas”, recomienda Sébastien Mabile, abogado y vicepresidente del comité francés de la UICN.