Coronel Díaz Herrera: 47 aniversario del Instituto Militar General Tomás Herrera

  • ML| Roberto Díaz Herrera junto a egresados del Instituto Militar General Tomás Herrera.
      Roberto Díaz Herrera |

      Ayer 2 de mayo se cumplieron 47 años de su funcionamiento académico. ¿Cómo surgió la idea de su creación, su construcción, programación de estudios e inicio de labores el 2 de mayo de 1974?

      Idea primaria: El suscrito era para 1973 Teniente Coronel, Secretario Ejecutivo de la Comandancia de la Guardia Nacional a cargo del General Omar Torrijos Herrera, nuestro Jefe y primo hermano. Una tarde de junio de  ese año, pasada ya la reunión del Estado Mayor y el almuerzo-como ocurría muchas veces- quedamos solos Omar y yo en el despacho de la Comandancia General, hablando sobre temas varios.

      Yo había tenido la oportunidad y experiencia de haber sido alumno del Instituto Militar Leoncio Prado de Lima, Perú- de fama internacional- que me impactó mucho en la vida, además de ir luego, también becado por el gobierno peruano a una Academia de Oficiales.

      Acaricié la idea de que Panamá tuviese un plantel de fin de estudios secundarios bajo un ambiente de disciplina militar pero con buenos programas de estudios. Ese día, de pronto, aprovechando la intimidad con Omar Torrijos como pariente cercano, le solté la idea:

      -¿Me dejarías planear un Instituto Militar, Omar?     Me respondió:

      -¿Te refieres a una academia de oficiales?
      - No, las academias extranjeras y sus becas aún cubren las plazas de oficiales que necesitamos; hablo de un Instituto de Bachillerato bajo internado con salida fines de semana, bajo una estructura dual, una dirección regida por un militar con un director de estudios que sea docente y un programa elegido de calidad académica, bajo un ambiente de disciplina militarizado para ofrecer disciplina y buena formación en valores.

      -Ah, te entiendo Roberto, como el plantel donde estudiaste en el Perú, ¿cómo es que se llama?

      -Sí, algo parecido al Instituto Militar Leoncio Prado.   Entonces Omar, relajado y con humor me agregó:

      -¿Y qué uniforme le pondrás, uno con penachos y plumas para que le tiren piedras en la calle a los muchachos?   Me sonreí de su broma irónica.

      -No, se adapta al clima, se haría sencillo por presupuesto.

      -¿Dónde lo ubicarías?

      - En la Base Militar de Rio Hato; hay terreno suficiente para adiestramiento y la edificación y se buscaría la orientación pedagógica de primera calidad, yo coordinaría con el Ministerio de Educación, la Universidad de Panamá y otras entidades. El MOP con Tommy Guerra nos prestaría la parte técnica y mano de obra.

      -Okey Roberto, dale con eso, pero recuerda, estoy en plenos viajes internacionales buscando ambiente para respaldar mi proyecto nacional de nuevos tratados y no tengo tiempo. Usa mi nombre en lo que necesites, pero no me enredes en detalles. Me invitas a la inauguración y punto.

      El “Go” de Omar me bastaba para impulsar el plan. Al llamar a autoridades altas decía, por ejemplo: “Tomy- el ministro de Obras Públicas- dice el General que me des pleno apoyo en su plan de crear un Instituto Militar en Rio Hato.

      -Listo Roberto; ¿qué necesitas?

      - Por lo pronto, un ingeniero y un arquitecto para movernos a Rio Hato a demarcar el área donde iría el plantel, y luego una cuadrilla de edificación para la construcción con todos los materiales necesarios.

      -Cuenta con eso; me dices qué día quieres ir con los que designo y los tendrás a la orden.  Me avisas.
      Del mismo modo, llamé al Ministro de Educación, Lic. Balbino Moreno: “Hola Balbino; de parte del General planeamos un Instituto Militarizado de Bachilleres y requiero un docente capacitado para coordinar y orientar una programación o pénsum de estudios académicos de bachillerato especial con cierto énfasis tecnológico a fin de que los muchachos si no pueden completar estudios superiores queden con una base profesional técnica que les de trabajo”.

      - Okey Roberto, la persona indicada que me viene a la mente es la profesora Aida Name, tu paisana precisamente, bien capacitada para lo que te he entendido. Le diré que te llame y coordine contigo.
      - Del mismo modo llamé al Dr. Rómulo Escobar Betancourt, Rector de la Universidad de Panamá: “Rómulo, te llamo de parte del General, vamos a crear un Instituto de Bachillerato militarizado en Rio Hato y me urge tu apoyo con unos 6 0 7 profesores o profesoras de Ciencias,  como Matemáticas, Física, Química, Biología, para que los alumnos a formar salgan con una base y énfasis en ciencias, que como sabes es la falencia de las escuelas públicas. Y que sean profesores que no tengan problema en dormir de lunes a viernes en Rio Hato”.

      -  No hay problema; dile al General que hablo ya con un par de Decanos del área para esa selección. Apenas lo concrete te aviso.   Me faltaba el contacto con el Dr. Levy Sasso, quién ya avanzaba en su proyecto de una Universidad Tecnológica con pleno apoyo del General, al que no conocía.

      Me apoyé en un pariente político íntimo de él, casado con una hermana del General, el catedrático de Biología Dr. Alfredo Soler. Este me hizo de puente comunicacional y con el Dr. Levy me reuní pronto.

      Le esbocé la idea que ya había aireado con la profesora Name mi amiga desde la niñez de que el Bachillerato fuera “en Ciencias con Instrumentación Tecnológica” en áreas prácticas donde los egresados salieran con una base profesional tipo metalmecánica, soldadura o lo que el Dr. Levy nos recomendara.

      Dicho líder tecnológico se puso a la orden. Igualmente quise introducir un cerebro educativo de escuela privada ranqueada y muy preparado, donde tres hijas mías estudiaban; el doctor Kleipfitz, para agregar un sentido más integral. Dicho educador hebreo de recia personalidad se sumó como un Asesor al proyecto.  

      Faltaba buscar alojamiento para los profesores y cerca de la Base Militar había un conjunto de alojamientos, en condiciones ya desgastadas para alquiler llamadas “Cabañas Foster”; el dueño, un gringo, estaba ya mayor y medio enfermo y no quería seguir administrando eso que le daba más problemas que beneficios. Lo contacté y negociamos un precio casi de remate, porque había que hacerle reparaciones a las cabañas.

      De ese modo el MOP nos ayudó a dichas reparaciones y quedó así la preparación final de alojamiento permanente para los profesores y profesoras seleccionados por la Universidad de Panamá, más unos más del Ministerio de Educación.  Marchábamos a pasos forzados por el tiempo; queríamos inaugurar lo más pronto y eso eran meses.

      Un señor Hipólito Arroyave de Chiriquí tenía gran cantidad de estructuras metálicas que nos facilitaban la construcción más rápida y él aceptó “al fiado para cobrar después al gobierno con mi ayuda enviar a Rio Hato una buena cantidad de estructuras metálicas.  Me tocó elegir los líderes que dirigirían el Instituto y escogí al Capitán Rogelio Alba- recientemente mi segundo al mando en la 5ta Zona Militar, Chiriquí, como Director y al amigo veraguense Prof. Eben Chí, como Sub Director Académico, a fin de dirigir y coordinar la parte docente. Quedaban obviamente muchos detalles sueltos todavía.

      Omar seguía en sus patrullajes internacionales y de vez en cuando me preguntaba por el proyecto o al ir a Farallón a descansar o atender veía el flujo de movimientos en Rio Hato.  

      Finalmente, el 2 de mayo de 1974, en tiempo récord de menos de un año se inauguraba oficialmente el Instituto Militar General Tomás Herrera, en honor al prócer, con la gran satisfacción de haber puesto nuestro grano de arena en crear un plantel muy económico con acceso a sectores populares y medios (a solo $30.00 balboas mensuales para la educación, uniformes, botas, etc.- que además muchos sin recursos no pagaban y quedaban “como becados”.

      Indudablemente y eso le toca más que al suscrito decirlo a los egresados “Fue una cantera de jóvenes altamente preparados como bachilleres que luego se han convertido no solo en militares al hacer estudios en el exterior, sino en ingenieros, médicos y en distintas profesiones, con mucho prestigio y orgullo “de ser Tomasitos”. Pero el actor principal al respaldar plenamente la idea es el general Omar Torrijos Herrera, gran propulsor de la educación.

      Roberto Díaz Herrera



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