Las iraníes de la diáspora protestan por la muerte de mujer detenida

En los últimos días, muchas iraníes salieron a la calle sin el velo puesto, al grito de "¡Libertad!", en protesta por la muerte de la...
  • Manifestación en Teherán el 21 de septiembre de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini mientras estaba detenida
      París (AFP) |

      En los últimos días, muchas iraníes salieron a la calle sin el velo puesto, al grito de "¡Libertad!", en protesta por la muerte de la joven Mahsa Amini después de su detención. Fuera de Irán, sus compatriotas de la diáspora también las apoyan en su revuelta.

      Varias personas murieron en manifestaciones que estallaron en Irán después de que las autoridades anunciaran el 16 de septiembre el fallecimiento de Mahsa, de 22 años, tras ser detenida por "llevar ropa inapropiada" por la policía de la moral, responsable de hacer cumplir el estricto código de vestimenta en la República Islámica.

      "Fue a Teherán para visitar a su familia. Podría haber sido yo, o mi hermana, o mis primas", comenta a AFP Sara, seudónimo empleado por cuestions de seguridad por esta mujer de 48 años, de origen iraní y profesora en Francia.

      "Ni siquiera era activista, solo una joven tan normal como yo", prosigue.

      Según Azadeh Kian, profesor de sociología en la universidad de París Cité y especialista en Irán, "lo inédito en estas manifestaciones es que las mujeres están en primer plano".

      "Las mujeres participaron en el movimiento de 2009", recuerda, pero subraya que desde 2017 "los movimientos de protesta tenían como reivindicaciones la crisis económica, el desempleo, el bloqueo político etc... Esta vez se escuchan protestas no solo contra la situación general del país sino también por los derechos de las mujeres. Es un cambio importante", detalla.

      En muchos de los videos publicados en las redes sociales, se puede ver a numerosas mujeres quitándose los velos y dejando ver su cabello.

      Las mujeres, especialmente en el Kurdistán iraní, "quemaron sus velos como protesta contra los fundamentos ideológicos del régimen islámico. Es muy fuerte", subraya Kian.

      - Rumores de violencia -

      "No tengo palabras (para explicar lo que siento)", afirma a la AFP Mona (tambien nombre modificado), una investigadora iraní de 40 años. "No logro analizar la situación en este momento, mi cerebro está bloqueado. Muchas personas que conozco están ahora en la cárcel", prosigue.

      Con emoción, Sara recuerda haber tenido "mucho miedo" al ser detenida por la policía de la moral cuando tenía unos treinta años y estaba de vacaciones en Irán.

      Afirma haber estado en el mismo centro de detención que Mahsa. Sara había sido acusada de "no llevar calcetines" y de tener pantalones "demasiado cortos".

      En Irán, las mujeres deben cubrirse el cabello y la policía de la moral también les prohíbe usar abrigos por encima de las rodillas, pantalones ajustados, jeans agujereados o vestimentas de colores brillantes.

      Llevada en un minibús al centro de detención, Sara fue conducida a un sótano donde se encontraban otras mujeres. "Estaba aterrorizada porque había oído rumores de violencia", describe.

      Su madre finalmente pudo recogerla alrededor de la medianoche, pero tuvo que dejar su documento de identidad, que recuperó después de que Sara siguiese un curso de "corrección de comportamiento" que duró varias horas.

      "Desde hace 43 años (y la Revolución Islámica de 1979), hay una acumulación de represión, es como una olla a presión y ahora explotó", subraya Sara.

      - Entre rabia y alegría -

      En Nueva York, mientras manifestaba el miércoles frente a Naciones Unidas, otra iraní, profesional de la salud y de 44 años, que se presentó con el seudónimo de Fereshteh, dijo que las mujeres en Irán "han prendido fuego a sus velos frente a la policía pues ya no pueden soportar este régimen de locos", dice.

      Saeideh Mirzaei, de 38 años, estudiante de doctorado en la universidad de Manitoba, en Canadá, se siente dividida entre "la rabia" y "la alegría".

      "Hemos esperado demasiado tiempo (para reaccionar)." Ella co-organizó varias manifestaciones en Winnipeg en los últimos días y promete continuar "mientras la gente esté en las calles en Irán".

      Azadeh --otro seudonimo-- de 63 años, se manifestó el martes en Ginebra frente a la sede de las Naciones Unidas. "Sentimos ira y no podemos controlarla", reacciona, conmovida, pensando "en su familia en Irán".

      "El velo no debe ser obligatorio, hay que ser libre", se rebela.



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