Un importante jefe rebelde en el exilio vuelve a Chad para el diálogo de paz

Un importante jefe rebelde de Chad, en exilio desde hace años, volvió el jueves a Yamena dos días antes de un diálogo nacional entre la...
  • Timan Erdimi, tras su llegada a Yamena después de 17 años en el exilio, el 18 de agosto de 2022 en la capital de Chad
      Yamena (AFP) |

      Un importante jefe rebelde de Chad, en exilio desde hace años, volvió el jueves a Yamena dos días antes de un diálogo nacional entre la oposición civil y armada y la junta en el poder, constató un periodista de AFP.

      Jefe de la Unión de las Fuerzas de la Resistencia (UFR), Timan Erdimi, de 67 años, vivía en Catar desde hace una década tras haber intentado derrocar a su tío y expresidente Idriss Déby Itno en 2008 y después en 2019.

      Erdimi aterrizó a las 08H10 (07h10 GMT) por la mañana en Yamena y participará a partir del sábado en este diálogo que debe desembocar en elecciones "libres y democráticas" y el retorno del poder a los civiles.

      Este foro es una idea del jefe de la junta militar, el general Mahamat Idriss Deby, y llega tras la firma el 8 de agosto de un acuerdo con 40 grupos opositores para iniciar un proceso de paz.

      El foro debe durar tres semanas y reunirá a 1.400 delegados del gobierno militar, la sociedad civil, partidos de la oposición, sindicatos y grupos rebeldes.

      El nuevo líder del país asumió el poder el año pasado tras de que su padre y expresidente durante 30 años muriera durante una operación militar contra los rebeldes.

      La negociación de paz del sábado debería haber empezado en febrero pero se retrasó en varias ocasiones por los desacuerdos entre los grupos rebeldes sobre si participar o no.

      Finalmente, la UFR es uno de los 40 grupos rebeldes que firmaron el acuerdo y decidieron proseguir con el diálogo.

      El grupo rebelde intentó derrocar al gobierno en 2008 y nuevamente en 2019, cuando enviaron una columna de guerrilleros en 50 furgonetas desde Libia y a través de Sudán.

      Su avance fue paralizado por los bombardeos de la aviación de Francia, un importante socio de seguridad en la región del Sahel al que las autoridades de Chad pidieron ayuda.



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