Anglosajones y europeos del Oeste, cada vez más divergentes sobre el apoyo a Ucrania

Las posiciones occidentales de apoyo a Ucrania de Estados Unidos y el Reino Unido se alejan cada vez más de los países de Europa del...
  • Joe Biden pasa frente a un coronel de la Fuera Aérea de EEUU antes de abordar su avión oficial, el Air Force One, el 13 de mayo de 2022 en la base de Andrews, cerca de Washington
      París (AFP) |

      Las posiciones occidentales de apoyo a Ucrania de Estados Unidos y el Reino Unido se alejan cada vez más de los países de Europa del Oeste, que temen las posibles consecuencias de la estrategia de debilitamiento de Rusia de sus aliados anglosajones.

      El presidente estadounidense, Joe Biden, y su par francés, Emmanuel Macron, ejemplifican esta división. El primero declaró el 26 de marzo que su homólogo ruso, Vladimir Putin, "no puede continuar en el poder". Para el segundo, la paz no se logrará con una "humillación" de Rusia.

      Más allá de las palabras, Estados Unidos y el Reino Unido están facilitando armas a Ucrania mucho más masivamente que Francia y Alemania. Recurrentes informaciones de prensa, nunca confirmadas, afirman que los servicios de inteligencia estadounidenses ayudan activamente a Kiev.

      Washington y Londres son más partidarios, que París y Berlín, de las sanciones contra Moscú y parece que ya no creen en una solución diplomática del conflicto, como sí esperan los europeos.

      "El mundo anglófono salva Ucrania, mientras que la Unión Europea (UE) se salva a sí misma", resume el investigador irlandés Eoin Drea, del centro de reflexión bruselense Martens Centre, en una tribuna publicada en el medio estadounidense Politico.

      Washington destina decenas de miles de millones de dólares para dar armas. "El apoyo estadounidense a Ucrania está cambiando de nivel. Cuando se gasta tanto dinero, es para tener un rendimiento de inversión", estima Gérard Araud, exembajador de Francia en Estados Unidos y ante la ONU.

      - "Golpe de suerte" -

      Aunque el gobierno estadounidense aseguró que no quiere un "cambio de régimen" tras la declaración de Joe Biden, Washington quiere ver una Rusia "debilitada" durablemente, como dijo el ministro de Defensa, Lloyd Austin.

      Para Estados Unidos, cuya prioridad estratégica a largo plazo sigue siendo su oposición a China, "se trata de un golpe de suerte, ¡están debilitando a la potencia rusa sin un soldado estadounidense!", asegura Araud a la AFP.

      "Con los ucranianos luchando tan bien y los rusos tan mal, Estados Unidos se dice que es la ocasión de debilitarlos y si [Vladimir] Putin cae, pues ni tan mal", apunta. Por su parte, "los británicos son los peces piloto de los estadounidenses, desde el Brexit, no tienen otra política posible".

      Del lado europeo, "hay fisuras", reconoce el ex diplomático italiano Marco Carnelos, entre países del Este hostiles a Rusia por motivos históricos, y los del Oeste que apoyan a una Ucrania agredida, pero que son más moderados y están más expuestos a las consecuencias de la guerra que Washington.

      - "Asimetría" -

      "La cuestión es: ¿Qué precio están dispuestos a pagar los europeos por un eventual cambio de régimen en Moscú?", asegura Carnelos a la AFP. Más allá del peligro de una escalada militar, "el precio económico para alcanzar el objetivo estadounidense podría ser astronómico".

      "Desde el punto de vista económico, hay una verdadera asimetría" entre la exposición de los países anglosajones y la de los europeos, con Alemania a la cabeza, explica Sébastien Jean, profesor de Economía Industrial en el Conservatorio Nacional de Artes y Oficios francés.

      "Estados Unidos, y el Reino Unido en menor medida, son importantes productores de energía, por lo que su dependencia de las importaciones es más limitada", recuerda a la AFP.

      La guerra perturba además principalmente "a las materias primas brutas o transformadas, entre ellas insumos importantes para la industria" como el paladio, el potasio, el níquel, etc.

      En este contexto, la potente industria alemana, "de alto consumo energético", está "muy expuesta a este impacto", mucho más que el Reino Unido, cuya industria es menos importante, o Estados Unidos, que está más lejos y tiene otras rutas de abastecimiento, analiza.

      "Las cosas se ven muy diferentes" así entre el campo de los países ricos de Europa occidental y el campo de estadounidenses y británicos, asociados a los países de Europa del Este.

      ¿Europa podría dividirse de nuevo? "El apoyo verbal paneuropeo a Ucrania esconde grandes diferencias de apoyo material, que van desde la gran generosidad de Polonia (...) a las muy lentas y débiles entregas de Alemania", explica el historiador militar estadounidense Edward Luttwak en Twitter.

      A pesar de "estas tensiones que van en aumento debido al endurecimiento estadounidense, esto no impidió que la UE tomara decisiones unida hasta ahora", apunta Araud.



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