La concentración de poderes del presidente de Túnez aboca su país a la incertidumbre

La decisión del presidente tunecino, Kais Saied, de suspender la actividad parlamentaria durante 30 días y atribuirse poderes ejecutivo aboca su país a un periodo...
  • Una mujer frente a la sede del parlamento en Túnez, el 26 de julio de 2021
      Túnez (AFP) |

      La decisión del presidente tunecino, Kais Saied, de suspender la actividad parlamentaria durante 30 días y atribuirse poderes ejecutivo aboca su país a un periodo de incertidumbre, sostienen los expertos.

      Estos consideran que la continuidad en Túnez del proceso de democratización iniciado con las Primaveras Árabes dependerá de la duración de estas medidas excepcionales.

      - ¿Por qué Saied tomó estas decisiones excepcionales? -

      Saied, un independiente elegido en 2019 sin experiencia política previa, llevaba enfrentado desde hace seis meses con el partido islamista Ennahdha, la formación con mayor peso en el Parlamento.

      Este pulso estaba enquistado cuando este domingo se produjeron manifestaciones en numerosos puntos del país contra el gobierno de Hichem Mechichi, respaldado por Ennahdha, y que era muy criticado por la gestión de la ola de covid-19 que sacude Túnez.

      El presidente, también jefe del ejército, anunció la destitución de Mechichi, con el cual estaba en conflicto, y la suspensión de la actividad del parlamento.

      Los llamados a manifestaciones habían circulado los últimos días en redes sociales de grupos no identificados que reclamaban un cambio en la constitución y una transición en que la el ejército tuviera un papel importante, con Saied como jefe de Estado.

      Además de esos grupos, que movilizaron a varios miles de personas, la hostilidad de la opinión pública estuvo en gran parte exacerbada por una mala gestión de la crisis sanitaria.

      El contraste entre las fotos de Mechichi reunido con sus ministros en un hotel de lujo en la costa tunecina, sin acatar restricciones sanitarias, y la angustia del personal sanitario temeroso de que se agoten las reservas de oxígeno, cristalizó el descontento.

      La crisis sanitaria agravó una profunda crisis social en la que Túnez, tras la revolución de 2011, no hizo las reformas necesarias para adaptar su modelo económico y permitir una vida digna a su población.

      El país, fuertemente endeudado y que negocia actualmente su cuarto plan de ayuda en 10 años con el Fondo Monetario Internacional, sufrió el golpe de la caída del turismo, que representa 14% de su PIB.

      Aunque el presidente conservaba una cierta popularidad, los manifestantes le reprochan la falta de actos concretos frente a la crisis.

      - ¿Es un golpe de Estado?

      Ennahdha, con mayoría parlamentaria, calificó la suspensión de la Asamblea como un "golpe de Estado contra la democracia".

      Kais Saied dice que aplicó el artículo 80 de la constitución que prevé, en caso de "peligro inminente", la posibilidad de tomar medidas necesarias, cuya naturaleza no está detallada en la carta magna.

      "Las decisiones de Saied no son constitucionales", sostuvo el politólogo Selim Kharrat. "El artículo 80 prevé dejar al parlamento en sesión abierta, pero él hizo lo contrario".

      Para Fadil Aliriza, jefe de redacción del sitio informativo Meshkal, "hay una concentración de poder" en las manos del presidente, pero "es temprano para saber si será permanente o temporal".

      Las medidas se aplican por 30 días, tras los cuales la Corte Constitucionales deberá resolver sobre su eventual continuación.

      - ¿Cuáles son las consecuencias?

      Para Kharrat, "es muy temprano para decir si constituye un electrochoque positivo. Hay un verdadero riesgo de que derive hacia una forma de régimen autocrático".

      Saied se apoyó en el ejército para su acción.

      Asimismo, la poderosa central sindical UGTT apoyó implícitamente el movimiento, al tiempo que llamó a seguir el proceso democrático iniciado en 2011.

      Pero además de destituir a dos ministros, incluido el de Defensa, la presidencia no ha concretado aún los cambios anunciados, como el nombramiento de un nuevo primer ministro, ni detalló la hoja de ruta para salir de la crisis.

      "Está por verse si Saied inicia negociaciones o si seguirá con decisiones unilaterales", señaló Kharrat.

      "Hay un objetivo de restaurar la eficiencia del Estado, pero falta asegurar la participación de un gran número de actores", sostuvo el analista Michael Ayari, del International Crisis Group.

      Locales de Ennahdha fueron saqueados en varias ciudades por seguidores de Saied la noche del domingo. El lunes, los dos bandos se lanzaron proyectiles frente al Parlamento.

      "Ennahdha intentó moviliza a sus seguidores, pero ellos saben que no tienen interés en la violencia", apuntó Aliriza.

      Saied advirtió: "aquel que dispare una sola bala, nos obliga a responder con una lluvia de balas".



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