En Kabul, los afganos hacen cola para conseguir un pasaporte, por si acaso

"He venido a buscar un pasaporte para mi familia, porque nunca se sabe", explica Abdul Khalid Nabyar, que, como muchos afganos, se prepara para abandonar...
  • Afganos hacen cola para solicitar el pasaporte en Kabul, el 25 de julio de 2021
      Kabul (AFP) |

      "He venido a buscar un pasaporte para mi familia, porque nunca se sabe", explica Abdul Khalid Nabyar, que, como muchos afganos, se prepara para abandonar el país si los talibanes vuelven al poder.

      Desde primera hora del día, espera, junto a cientos de compatriotas, ante el servicio de pasaportes de la capital afgana.

      "Si la situación empeora, puede que tengamos que abandonar el país", explica este comerciante de 52 años que se siente especialmente afectado, ya que tenía una tienda en una base militar de la OTAN.

      Al igual que él, "la gente quiere estar preparada de antemano, por si las cosas van mal".

      A las 08H00, en la fila de unos cien metros de largo en la entrada, algunos intentan protegerse del brillante y cálido sol con las carpetas de plástico en las que guardan los documentos necesarios.

      Sin miramientos, los policías obligan a retroceder a quienes intentan saltarse la fila.

      Una funcionaria se muestra molesta por la presencia de periodistas. "Obtener un pasaporte es una petición legítima de cualquier afgano", explica.

      En las últimas semanas, en cambio, el número es inhabitual. "Recibimos unas 10.000 personas cada día, frente a las 2.000 habituales", asegura un agente.

      Khalilullah, un ingeniero de 36 años procedente de la provincia de Balkh (norte), llegó a las 05H00 junto a su esposa y sus tres hijos, para sacarse "los pasaportes para poder ir a otro sitio, si las cosas van realmente mal".

      "Ya había 300 personas en la cola", asegura justo después de pasar el control de seguridad, tres horas después.

      Tras este control y un sello en los documentos, los solicitantes esperan de nuevo. Unos 150 hombres y el mismo número de mujeres, con sus hijos, esperan por separado en bancos para entrar en la sala de datos biométricos.

      - "El rostro del terror" -

      Incluso aquellos, como Zeenat Bahar Nazari, que llegaron pronto, "esperan su turno desde hace horas".

      "Es necesario tener un pasaporte, vistas las circunstancias", confiesa esta estudiante de Informática, de 23 años, demasiado joven para recordar el régimen talibán (1996-2001) y su rigurosa interpretación de la ley islámica.

      Pero "cuando éramos niños, nuestras familias contaban que los talibanes (...) mataban o hacían desaparecer a las personas, eran violentos con las mujeres, no les permitían educarse y las privaban de sus derechos básicos".

      La joven conoció en cambio los 20 años pasados de sangrienta insurrección. "La única cosa que conozco de los talibanes es el rostro del terror, combates, atentados suicidas y baños de sangre", subraya.

      "Cuando vas a la escuela o a la universidad, esperas un futuro brillante. Pero si los talibanes toman el poder, esta esperanza desaparece", lamenta.

      Su eventual "regreso no augura nada bueno para nosotras", las mujeres, pero "cuando hablamos de marcharnos" de Afganistán, "me siento realmente triste".

      Pocos de los que solicitan un pasaporte saben a dónde irán. La mayoría, como la estudiante de Informática, aún confían en que podrán seguir en su país. Pero todos quieren estar preparados.

      La idea de irse rompe el corazón de "Sardar", de 52 años, que rechaza dar su verdadero nombre y teme por su vida después de haber trabajado como traductor para una oenegé británica: "Pero nuestra vida está en peligro, no tenemos elección".

      Haji Sayed Mohammad Sultani, un ex funcionario desempleado de 45 años, quiere un pasaporte, pero no desea revivir la vida de refugiado que conoció durante la invasión soviética (1979-1989), la guerra civil (1992-1996) y el régimen talibán.

      "Mientras se pueda vivir en Afganistán, no abandonaremos nuestro país", asegura. "En estos últimos 20 años, la gente (...) conoció la libertad. Y si el gobierno cae, entonces ya no habrá".

      Respecto a las recientes e imprecisas promesas de los talibanes sobre la educación de las niñas y la ausencia de represalias si regresan al poder, Abdul Khalid Nabyar responde: "No nos creemos ni una palabra de lo que dicen".



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