De las fábricas devastadas solo quedan cenizas y escombros en Sudáfrica

El techo hundido de una imprenta, de la cual todavía sale humo y se desprende el olor agrio de la combustión química, ilustra la impresionante...
  • Un presunto saqueador frente al centro comercial de Vosloorus, cerca de Johannesburgo, el 14 de julio de 2021
      Durban (Sudáfrica) (AFP) |

      El techo hundido de una imprenta, de la cual todavía sale humo y se desprende el olor agrio de la combustión química, ilustra la impresionante magnitud de la destrucción que acarrearon los disturbios que afectaron a Sudáfrica hace menos de una semana.

      Dos obreros apenados escrutan entre las cenizas humeantes, de lo que antes eran ruedas de papel adhesivo para impresoras ahora obsoletas. En esta zona industrial del puerto de Durban (sureste), la factoría que hacía etiquetas es uno de los sitios prácticamente devastados por la violencia y los incendios voluntarios de mediados de julio.

      "No hay ya nada que salvar", dice el capataz, que camina con precaución alrededor de los restos de máquinas calcinadas. "Vámonos, ya vi demasiado", agrega su colega, conductor del elevador del depósito.

      Una mujer que participó en la construcción del edificio hace cinco años se acerca para filmar con su teléfono. "Será necesario demoler todo", suspira.

      "Cuando se ve el grado de destrucción de que son capaces en una semana, ¿quién se va animar a invertir ahora en nuestro país?", agrega.

      Del otro lado de la carretera, centenares de pantallas de televisión que explotaron se ven en la entrada de una fábrica LG Electronics ennegrecida por el humo, y que había sido deslocalizada hace menos de un año de Johannesburgo, la capital económica del país.

      Lavadoras, climatizadores destartalados se observan bajo el sol, al lado de zapatos perdidos, sin duda, por los saqueadores en medio del caos.

      Un agente de seguridad escarba entre los escombros en busca de chatarra y piezas de maquinarias.

      - Botellas y recipientes quebrados -

      La industria manufacturera es uno de los pilares de la economía de Durban, estimulada por la cercanía de uno de los terminales marítimos más importantes de Africa.

      Miles de personas trabajan en las grandes fábricas y depósitos de la periferia de esta ciudad que es también un destino turístico.

      Los amotinados atacaron fábricas industriales, saquearon los depósitos, desencadenaron incendios en medio de un estallido de violencia, desatado por el encarcelamiento del ex presidente Jacob Zuma el 8 de julio.

      Los disturbios se extendieron luego a Johannesburgo, dejando un total de 215 muertos.

      Los daños materiales en la provincia de Kwazulu-Natal se calculan en 1.410 millones de dólares, según el gobierno.

      A unos kilómetros, en un depósito de productos lácteos, hay que abrirse camino en un pantano ocre, agrio y resbaloso, mezcla de leche y margarina, botellas y recipientes rotos.

      Más lejos, en esta colina desde donde se ve el suburbio industrial de Pinetown, la gente del tugurio vecino escarba entre los objetos o pedazos de objetos que cubren la carretera. A sus espaldas, de la estructura ennegrecida de una fabrica que pertenecía a la empresa de paquetería australo-estadounidense Amcor sigue saliendo humo.

      La policía sigue presente por ahí, en caso de que se descubran cadáveres durante las labores de limpieza.

      Un policía cuenta a la AFP que varios cuerpos de saqueadores fueron encontrados en fábricas del lugar, atrapados en los incendios o aplastados por el derrumbe de los depósitos.

      Muestra una fábrica de acondicionamiento de carne congelada, a donde está prohibido entrar desde que ardió.

      "No quiero ser de los que entren allí", dice. "El olor nauseabundo es ya demasiado fuerte", agrega.



      Metrolibre