El grito de una artista enciende las protestas de la oposición bielorrusa en Polonia

Con un desgarrador grito de desesperación y de ira, que resuena frente a las oficinas de la Comisión Europea en Varsovia, la artista Jana Shostak...
  • La artista Jana Shostak, bielorrusa de nacimiento y residente en Polonia, en una protesta en Varsovia para reclamar la liberación del periodista disidente Román Protasévich detenido en Bielorrusia, el 29 de mayo de 2021
      Varsovia (AFP) |

      Con un desgarrador grito de desesperación y de ira, que resuena frente a las oficinas de la Comisión Europea en Varsovia, la artista Jana Shostak ha puesto cara al movimiento de protesta de los opositores bielorrusos en Polonia.

      Jana Shostak, de 28 años y bielorrusa de nacimiento, lleva desde el año pasado gritando su ira a los cuatro vientos, en respuesta a la controvertida reelección de Alexander Lukashenko al frente de su país, un cargo en el que lleva desde 1994.

      "Es un grito de desesperación, de ira, de impotencia frente a lo que ocurre en nuestro país", declaró Jana Shostak a la AFP esta semana, justo después de haber gritado una vez más durante un minuto, en una de las manifestaciones que se organizan casi a diario frente a las dependencias de la Comisión Europea en la capital polaca.

      La artista llega hasta allí en taxi, y antes incluso de bajar del vehículo, ya se pone a gritar. Luce un vestido de algodón estampado con los colores blanco, rojo y blanco, propios de la bandera que suele enarbolar la oposición bielorrusa.

      Se unen rápidamente a la concentración otros compatriotas y aliados polacos, y en muy poco tiempo, decenas de personas alzan la voz en un alarido ensordecedor, instando a la Unión Europea a tomar más medidas contra Alexander Lukashenko, ante la mirada de los clientes de las cafeterías cercanas.

      "Ya tenemos bastante. Queremos verdaderas sanciones", insiste Jana Shotsak.

      Ahora, sus gritos se oyen más allá de Varsovia.

      Esta inusual forma de protesta se ha hecho viral en las redes sociales y, esta semana, el actor polaco Bartosz Bielenia sorprendió al Parlamento Europeo lanzando un grito por Bielorrusia, tras recibir el premio de cine europeo Lux.

      - "Forma definitiva de protesta" -

      Uno de los gritos de Jana Shostak ha sido particularmente popular en línea.

      Data del 24 de mayo, un día después de que el régimen de Lukashenko interceptara un vuelo de Ryanair que efectuaba una conexión entre dos capitales europeas, con el fin de detener a un periodista disidente y a su compañera, que viajaban a bordo.

      El grito dio lugar, además, a otra polémica en Polonia, debido al comentario de una diputada de izquierdas, Anna Maria Zukowska, que criticó el escote que lucía Shostak.

      "Pensaba que vivíamos en el siglo XXI y que la gente podía elegir el género y la indumentaria que quisiera, expresarse como deseara", respondió la artista.

      "El hecho de que haya habido una tormenta mediática no solo a causa de la dramática situación de Bielorrusia sino también porque no llevaba sostén, y que esto venga de una política de izquierdas, me ha desconcertado de verdad", declaró.

      Pero la activista aprovechó rápidamente el interés del público para convertir eso en un elemento característico de las manifestaciones, como el famoso movimiento Femen, conocido por que sus activistas protestan con el torso desnudo.

      Shostak animó a los participantes a pintarse el pecho con los logos de las empresas que hacen negocios en Bielorrusia, para fomentar así las sanciones económicas europeas y convencer a las compañías de que "dejen de apoyar al régimen".

      "Me gusta mucho esta combinación de gritos y desnudez... Es la forma definitiva de protesta", declaró Jan Jurczyk, un artista de 25 años, con el logo de Rolls Royce en el pecho.

      Jana Shostak, doctoranda en Bellas Artes en Breslavia (suroeste), se trasladó a Polonia cuando era adolescente.

      Ha hecho campaña para que la palabra "refugiado" sea sustituida en polaco por la expresión "recién llegado" y también para que se generalice el uso de sufijos femeninos en el habla, como en los nombres de las profesiones.

      Regresó a Bielorrusia en agosto de 2020 para votar en las presidenciales y formó parte de las protestas masivas que siguieron a los comicios, en las que se acusaba a Lukashenko de haber amañado el resultado.

      "Voy a gritar hasta que gane la revolución. Y un día más, por si acaso", asegura.



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