Túnez conmemora confinada el 10º aniversario de su revolución

Policías tunecinos impidieron este jueves a un puñado de manifestantes conmemorar la revolución que sacó del poder hace 10 años a Zine el Abidine Ben...
  • El presidente tunecino Zine el Abidine Ben Ali, el 9 de mayo de 2010 en Túnez, un año antes de haber sido derrocado del poder por una revuelta popular
Túnez (AFP) |

Policías tunecinos impidieron este jueves a un puñado de manifestantes conmemorar la revolución que sacó del poder hace 10 años a Zine el Abidine Ben Ali, con el país en pleno confinamiento debido al recrudecimiento del coronavirus.

Ni el principal sindicato, UGT, ni las otras organizaciones convocaron manifestaciones este año. Túnez registra más de 50 muertos al día, y los médicos advierten que cada vez es más difícil disponer de camas para los enfermos graves de covid-19.

Este jueves empezó además un nuevo confinamiento.

A pesar de todo ello, unas cuantas decenas de tunecinos, entre ellos heridos de la revolución que piden que se les reconozca un estatuto de víctimas, intentaron manifestar en la avenida Bourguiba, en pleno centro de la capital, lugar histórico de la revolución.

"Es un confinamiento político y no sanitario", coreaban los manifestantes ante el importante dispositivo de seguridad desplegado.

El primer ministro, Hichem Mechichi, presentó simplemente en Facebook su "pésame a los mártires" de la revolución y aseguró que obrará para honrar la "dignidad" reclamada en 2011.

La subida de los precios, el desempleo, la deficiencia de los servicios públicos, en una situación que ha empeorado con la pandemia, han hundido las esperanzas que surgieron hace una década.

- "Decepcionados" pero "orgullosos" -

El 14 de enero de 2011, después de varias semanas de disturbios tras la inmolación de un vendedor ambulante, una multitud sin precedentes se congregó delante del ministerio del Interior, en el centro de la capital.

La ira contra la miseria se tornó contra el régimen y la muchedumbre gritaba "Vete". Esa misma noche, Ben Ali huyó a Arabia Saudita, donde murió 2019.

Esta huida, tras 23 años en el poder, fue seguida por el levantamientos en varios países de la región y la caída de otros autócratas. Sin embargo, Túnez es el único país que prosiguió con su democratización.

"Podemos sentirnos decepcionados, pero no quiere decir que lo lamentemos: 10 años son pocos para transformar un sistema en vigor durante décadas, y podemos estar orgullosos de los avances", subraya Alaa Talbi, prsidente del Foro tunecino para los derechos económicos y sociales.

"Hemos instaurado un nuevo sistema político, nos hemos puesto de acuerdo sobre una Constitución, aunque no esté totalmente implementada, y hemos respetado los plazos electorales", prosigue.

"Ahora, se necesita una transición económica", explica.

Túnez, cuya economía depende de préstamos internacionales, concluyó en primavera un programa de apoyo del Fondo Monetario Internacional sin haber conseguido relanzar su economía.

La pandemia acabó de hundir el turismo, pilar de la economía tunecina que ya estaba maltrecho por los atentados de 2015. Decenas de miles de personas se quedaron sin empleo.

La clase política, dividida y paralizada por las luchas de poder, está acusada de estar al servicio de los intereses personales.

Nueve gobiernos en 10 años "han tenido problemas (...) para equilibrar los intereses de la élite tradicional con los de la población desfavorecida", señala el Instituto Transnacional, un centro de reflexión con sede en Ámsterdam.

Ante esta perspectiva, las partidas clandestinas hacia Europa han ido en aumento desde 2011: el año pasado los tunecinos fueron, de lejos, la principal nacionalidad entre los migrantes irregulares que llegaron hasta las costas italianas.



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