La vida en el Sáhara Occidental, cerca de la frontera con Mauritania

Con sus moteles, cafeterías, gasolineras, tiendas de comestibles e incluso una peluquería, la vida en la polvorienta aldea de Guerguerat, en el extremo sur del...
  • Varios hombres junto a unos camiones llenos de mercancías en Guerguerat, en el extremo sur del Sáhara Occidental, el 26 de noviembre de 2020
Guerguerat (AFP) |

Con sus moteles, cafeterías, gasolineras, tiendas de comestibles e incluso una peluquería, la vida en la polvorienta aldea de Guerguerat, en el extremo sur del Sáhara Occidental, gira en torno a la frontera con Mauritania.

La aldea está situada en la única carretera que une Marruecos con el oeste de África.

"No hay nada más aquí", dice el tendero más próspero de Guerguerat, el marroquí Aziz Boulidane.

Este emprendedor ha instalado una pequeña terraza delante de su tienda para servir café a los camioneros y viajeros de paso, cerca de la aduana marroquí que controla los vehículos pesados en tránsito.

Este punto fronterizo, situado en el corazón de una zona desértica árida y pedregosa, cerca de la costa atlántica, se convirtió recientemente en el centro de las tensiones entre Marruecos y los combatientes del movimiento independentista Frente Polisario, un nuevo episodio de un largo conflicto sobre el futuro de la antigua colonia española del Sáhara Occidental.

El ejército marroquí se desplegó el 13 de noviembre en la zona de amortiguación, controlada por la ONU, para "mantener la seguridad" en este lugar de paso, crucial para el comercio.

Un grupo de militantes independentistas saharauis había estado bloqueando durante unas tres semanas esta carretera, según ellos construida en violación del acuerdo de alto el fuego de 1991 firmado bajo los auspicios de Naciones Unidas tras 15 años de combate.

Desde entonces, Marruecos reforzó sus posiciones protegiendo el paso con un muro de arena, custodiado por militares, y moviendo la tierra en el último tramo de la carretera, que es solo un cruce de pistas de arena.

La operación se llevó a cabo "en interés de África, Marruecos y los países del Norte", dijo el primer ministro marroquí Saad-Eddine El Othmani, que visitó el lugar por primera vez el viernes, junto con una delegación de políticos.

- "Puerta hacia África" -

"El puesto fronterizo tiene un importante peso económico y genera importantes ingresos", explica El Fekir Khattat, un concejal municipal que describe con orgullo su región como "la puerta de entrada de Marruecos a África".

La intervención del ejército marroquí "reforzará el atractivo económico", dice, y espera que la construcción de dos zonas industriales "para potenciar la actividad comercial" generada por la carretera, sirva también para "crear puestos de trabajo" en esta región desértica poco poblada.

El gobierno de Marruecos ya llevó a cabo varios proyectos importantes en esta zona rica en peces y yacimientos de fosfatos.

El Frente Polisario denuncia por su parte "el saqueo de los recursos naturales del pueblo saharaui".

En 2017, el año de la reintegración de Marruecos a la Unión Africana, el rey Mohamed VI asignó 7.000 millones de euros (8.375 millones de dólares) de inversiones para transformar esta parte del Sáhara en un "centro económico".

Dos de los proyectos, cada uno de los cuales representa un presupuesto de casi mil millones de euros, están destinados al desarrollo de una "autopista" norte-sur de más de mil kilómetros y a la transformación del puerto de Dakhla en un "centro marítimo regional" para conectar con el norte de Marruecos, los puertos del África occidental y las Islas Canarias.

- "Punto estratégico" -

Daouda Sene, el gerente del hotel Barbas, el establecimiento más antiguo de la región de Guerguerat, se enorgullece de trabajar en "un punto estratégico a nivel internacional".

"Aquí es donde pasan todos los europeos y africanos que quieren ir al África occidental", dice este senegalés de 46 años, que fue contratado hace unos meses para "mejorar la imagen y el nivel" del motel, situado en Bir Gandouz, 80 km al norte de la frontera.

Normalmente, su establecimiento acoge a "todas las nacionalidades": malienses, senegaleses, marfileños, mauritanos, gambianos y marroquíes que llegan para el transporte y el comercio pero también franceses, españoles, portugueses o chinos que vienen para los viajes de ocio, el turismo o la pesca.

Sin embargo, en los últimos meses, la actividad se ha visto afectada por el cierre de las fronteras debido a la pandemia de covid-19, y luego por los bloqueos de carreteras por parte del Frente Polisario.



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