Palestinos trogloditas amenazados de expulsión en Israel

Detrás de un muro de piedra horadado donde fue colocada una puerta, hay algunas habitaciones tapizadas de cojines: el palestino Ahmed Amarneh ha vivido con...
  • Ahmed Amarneh, de pie en la cocina de su casa que construyó en una cueva, en el pueblo de Farasin en Cisjordania, el 4 de agosto de 2020
Farasin (Territoires palestiniens) (AFP) |

Detrás de un muro de piedra horadado donde fue colocada una puerta, hay algunas habitaciones tapizadas de cojines: el palestino Ahmed Amarneh ha vivido con su familia en una cueva en Cisjordania más de un año, pero están amenazados con una expulsión.

Ingeniero civil, de 30 años, vive con su esposa embarazada de cinco meses y su hija, en Farasin, una aldea ubicada en el noroeste de Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel, donde la construcción de una vivienda a veces debe ser aprobada por las autoridades israelíes.

Éstas emiten en algunos sectores de Cisjordania avisos de demolición de estructuras juzgadas ilegales. Farasin no es la excepción, lo que incluiría a la gruta.

"Intenté construir por dos veces, pero las autoridades de ocupación me dijeron que estaba prohibido construir en esta zona", indicó a la AFP.

Ante las negativas, decidió instalar su morada en una cueva formada al pie de una colina, que desde lo alto domina el poblado.

Reflexionando, llegó a la conclusión que vivir en una cueva no requeriría autorización oficial ninguna, al tratarse de una formación natural muy antigua, y además ubicada en un terreno registrado a su nombre ante las autoridades palestinas.

Habilidoso, se las ingenió para tapar la entrada de la gruta con un muro de piedra, y colocó una puerta de madera en el centro con una ventana de cada lado, acondicionó una cocina, un salón familiar y hasta un espacio para invitados y para resguardar algunas ovejas.

La familia lleva un año y medio viviendo allí, comenta.

- ¿Permiso para una cueva? -

Pero, en julio recibió un aviso de demolición por parte de las autoridades israelíes, al igual que unas veinte familias de esta aldea que es objeto de una disputa de las primeras con sus pares palestinas.

El organismo israelí encargado de las operaciones civiles en los Territorios Palestinos (Cogat) señaló a la AFP que tales avisos de demolición fueron emitidos porque estas casas habían sido construidas "ilegalmente", "sin los permisos necesarios".

"¡Quedé sorpendido!", porque "yo no cree la gruta. Existe desde la Antigüedad", suspira Amarneh.

"No comprendo porqué me impiden vivir en una cueva. Los animales viven en grutas y no son expulsados. Entonces, que me traten como a un animal y me permitan vivir en la cueva", razona.

Según Mahmud Ahmad Naser, jefe del Consejo del poblado, Farasin fue creado en 1920, pero fue abandonado durante la Guerra de los Seis Días, en 1967. Pero, a partir de 1980 sus antiguos habitantes comenzaron a regresar, y, en la actualidad unas 200 personas pueblan el caserío.

"Nuestro pueblo ha vivido aquí durante generaciones, nuestros antepasados están enterrados aquí", argumentó Naser.

En realidad, Farasin no parece un poblado. Más bien una constelación de pequeñas casas apartadas unas de otras, sin pavimento en los caminos y sin red eléctrica.

La Autoridad Palestina le otorgó un estatuto oficial en marzo pasado pero, según el Consejo, la pandemia de covid-19 impidió poner en marcha medidas concretas de desarrollo, como por ejemplo el acceso a la electricidad.

Según la oenegé israelí anticolonización B'Tselem, a pesar de la pandemia, Israel demolió 63 viviendas de palestinos, en el marco del plan Trump para la región, que incluye la anexión de partes de Cisjordania.

Israel, con un centenar de colonias en Cisjordania, considera a Farasin bajo su autoridad, pero no ha dado plazo para abandonarlo.

Sin embargo, este lunes, constató un fotógrafo de la AFP, soldados israelíes demolieron una casa y destruyeron el depósito metálico de agua de la aldea.

También instaron a los habitantes "a recoger sus cosas y abandonar el poblado" en un minuto, comenta Amarneh. Apostillando: "quizás su próximo objetivo sea la cueva".



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