Tijanóvskaya, una "mujer común" devenida musa por cambiar Bielorrusia

"Hemos vencido el miedo", dijo Svetlana Tijanóvskaya tras haber desafiado al autoritario y envejecido presidentel bielorruso Alexander Lukashenko. Esta "mujer común", convertida en un fenómeno...
  • La candidata presidencial Svetlana Tikhanovskaya en una rueda de prensa tras las elecciones presidenciales en Minsk el 10 de agosto de 2020
Minsk (Bielorrusia) (AFP) |

"Hemos vencido el miedo", dijo Svetlana Tijanóvskaya tras haber desafiado al autoritario y envejecido presidentel bielorruso Alexander Lukashenko. Esta "mujer común", convertida en un fenómeno popular, reclama una victoria en las urnas robada, según ella, por su oponente.

Formada como profesora de inglés, ha salido del anonimato para desafiar al hombre que ha gobernado esta exrepública soviética con puño de hierro durante 26 años sin dejar emerger la mínima oposición.

Pese a la victoria contundente del presidente anunciada por las autoridades, Tijanóvskaya está convencida: fue ella quien ganó. Tras felicitar a sus conciudadanos por haber "vencido su miedo, su apatía, su indiferencia", ahora pide al régimen que "piense en cómo ceder el poder".

Incluso antes de las elecciones, seguidas de enfrentamientos entre la policía y manifestantes y detenciones masivas, Tijanóvskaya dijo a la AFP que se esperaba un "fraude descarado", "sin esperanza" de una votación justa.

A sus 37 años, nunca soñó con dirigir su país de 9,5 millones de habitantes. De hecho, renunció a su carrera para dedicarse a su hijo mayor, que nació con problemas de audición.

Se presentó porque su marido Serguéi Tijanovski, un videobloguero, fue encarcelado en mayo después de haber presentado su candidatura con la promesa de aplastar a "la cucaracha" Alexander Lukashenko.

Tijanóvskaya decidió tomar el relevo "por amor" al hombre al que conoció hace 16 años, cuando ella era estudiante y él, propietario de una discoteca en la ciudad de Mozyr.

Juntó los decenas de miles de patrocinios necesarios y la comisión electoral validó la candidatura, algo inesperado habida cuenta que las de dos opositores, considerados más serios, fueron rechazadas.

- 'Cansada de tener miedo' -

Tijanóvskaya se presenta como "una mujer corriente, una madre, una esposa", que libra la batalla por deber a pesar de las amenazas que la llevaron a exiliar a su hija de 5 años y a su hijo de 10 años.

"Abandono mi vida tranquila por él (Serguéi), por todos nosotros. Estoy cansada de tener que soportar todo, cansada de callarme, cansada de tener miedo. ¿Y ustedes?", gritó en Minsk, bajo los vítores de decenas de miles de personas el 30 de julio.

Su marido, procesado por múltiples delitos calificados de fantasiosos por sus partidarios, sigue encarcelado. Se le acusa incluso de haber querido fomentar disturbios con mercenarios rusos. Otros oponentes han corrido la misma suerte a medida que se acercaban las elecciones.

Sobre su programa, Tijanóvskaya es imprecisa, pero promete la liberación de los presos políticos, un referéndum constitucional y nuevas elecciones libres.

La relación con Rusia, un gran aliado de Bielorrusia pero cuyas relaciones con Lukashenko se han deteriorado, es un tema sobre el que no quiere explayarse.

Para sus partidarios se ha convertido en una musa. The Village, un sitio de información bielorruso, la calificó de "Juana de Arco accidental".

Al principio se mostraba vacilante en sus apariciones públicas, pero ha ganado seguridad y ha impresionado con sus dos intervenciones televisadas autorizadas durante las cuales denunció las derivas y las mentiras del régimen bielorruso.

- Puño, corazón, victoria -

Ella critica hoy sin dudar los "medios desproporcionados" con los que la policía dispersó las manifestaciones.

Su estilo sencillo y directo resuena en muchos bielorrusos y se sitúa en las antípodas de la actitud de su marido en los videos en los que denunciaba la corrupción del régimen de Lukashenko.

Svetlana Tijanóvskaya ha contado con la ayuda de dos mujeres para ganar seguridad y dar una imagen de fuerza sosegada.

Se trata de Maria Kolesnikova, la exdirectora de campaña de un opositor encarcelado, el exbanquero Viktor Babaryko, y Veronika Tsepkalo, esposa de un tercer detractor del régimen que se exilió este verano con sus hijos en Moscú.



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