Erdogan, entre la espada y la pared en Siria tras la muerte de más de 30 soldados turcos

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se encontraba el viernes entre la espada y la pared en Siria tras la muerte de 33 soldados turcos...
  • El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, en la inauguración del gasoducto "TurkStream", el 8 de enero de 2020 en Estambul
Estambul (AFP) |

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se encontraba el viernes entre la espada y la pared en Siria tras la muerte de 33 soldados turcos en la provincia de Idlib, donde le será difícil lograr una situación favorable frente al régimen sirio protegido por Rusia.

Turquía puede haber lanzado sangrientas represalias contra las fuerzas del régimen de Bashar al Asad, pero se arriesga a perder mucho si se enreda en una escalada a largo plazo, al carecer de un apoyo occidental decidido.

Para tratar de obtener más apoyo de la Unión Europea frente a Rusia, potente aliado del régimen sirio, Erdogan jugó de nuevo la carta de los refugiados.

Turquía anunció que ya no detendrá a los migrantes que buscan ir a Europa desde Turquía, enarbolando el espectro de la grave crisis migratoria de 2015.

"Turquía no tiene ni los medios militares, ni los recursos humanos para continuar la escalada en curso en Idlib", considera Jana Jabbour, experta de Turquía en la escuela Sciences Po de París.

Además del aspecto militar, Erdogan debe, según el análisis, tener en cuenta a la opinión pública en Turquía, "que puede irse contra él si el número de soldados turcos muertos en Siria aumenta".

"La amenaza de abrir las fronteras de Europa a los migrantes es un medio muy eficaz para presionar a la UE, pues el flujo adicional de refugiados es una pesadilla", agrega Janna Jabbour.

La reciente escalada en Idlib, último bastión controlado por los rebeldes proturcos y yihadistas en Siria, hizo añicos el entendimiento entre Turquía y Rusia, que cooperaban estrechamente desde 2016 para hacer que cesen los combates en Siria pese a sus intereses divergentes.

- "Ninguna opción conveniente" -

Tras haber pedido en vano hasta ahora el despliegue en su territorio de los sistemas de defensa estadounidenses Patriot, Turquía llamó el viernes a la comunidad internacional a instalar una zona de exclusión aérea en el noroeste de Siria para impedir a los aviones del régimen sirio y su aliado ruso realizar bombardeos.

Los representantes de los países miembros de la OTAN se reunieron de urgencia este viernes, por petición de Turquía, en virtud del artículo 4 del tratado que puede ser invocado por un aliado "que considera que su integridad territorial, su independencia política o su seguridad están amenazadas".

Pero luego de la reunión, los miembros de la Alianza no anunciaron ninguna medida concreta, limitándose a expresar su solidaridad con Turquía.

Según Sinan Ulgen, director del centro de reflexión Edam en Estambul, Turquía tiene pocas posibilidades de obtener el apoyo militar de la OTAN, luego de que se acercó a Rusia y compró el sistema de defensa antiaéreo ruso S-400.

Considera que Turquía no dispone de ninguna "opción conveniente" en Siria y subraya que los bombardeos del régimen el jueves "mostraron la vulnerabilidad de la posición turca, al no tener superioridad aérea".

"En otras palabras, las tropas turcas seguirán expuestas a ataques aéreos como los de ayer", agregó.

En este contexto, Turquía podría, según Ulgen, verse obligada a aceptar un acuerdo con Rusia para conservar solo el control de una "pequeña zona a lo largo de la frontera turca en la que se apeñuscarán las tropas turcas y cerca de un millón de desplazados sirios".

"Erdogan está confrontado a decisiones muy difíciles que comportan riesgos mayores", indica Yezid Sayigh, investigador en el Carnegie Middle East Center.

"No puede responder a los ataques directos del régimen, pero al mismo tiempo tiene que evitar ir muy lejos en la escalada", agregó.

Aunque sea "espectacular", la escalada actual "es probablemente una táctica de negociaciones de alto riesgo que conducirá a un nuevo entendimiento ruso-turco sobre el tema de Idlib", considera.

"No pienso que habrá una guerra total ni que Turquía se acercará de nuevo a la OTAN", agregó.



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