La lucha de activistas israelíes para un valle del Jordán palestino

Un minidron militar sobrevuela un rebaño de ovejas asustadas. Para los pastores palestinos y sus escasos aliados israelíes, empieza un nuevo día de tensiones en...
  • Los activistas israelíes Guy Hirschfeld (I) y el rabino Arik Ascherman (C) hablan con colonos israelíes en un área militar en la aldea de Um Zuka, en el norte del valle del Jordán, en Cisjordania, el 19 de febrero de 2020
Um Zuka (Territoires palestiniens) (AFP) |

Un minidron militar sobrevuela un rebaño de ovejas asustadas. Para los pastores palestinos y sus escasos aliados israelíes, empieza un nuevo día de tensiones en el valle del Jordán, que Israel promete anexar.

Esta mañana, los pastores no fueron escoltados por la policía palestina sino por activistas israelíes que se oponen al plan del primer ministro Benjamin Netanyahu de avanzar en este valle fértil ubicado en el este de Cisjordania.

"Para mí, el silencio es un crimen de guerra", insiste Guy Hirschfeld, acompañando a los pastores que hacen pastar a sus rebaños en la ladera de una colina entre una base militar y un asentamiento israelí en el norte del valle del Jordán.

Cuando surge un avión militar no tripulado y siembra el pánico entre los cientos de animales, Hirschfeld ya sabe lo que se avecina.

Con su colega Arik Ascherman, un rabino, es uno de los pocos israelíes que luchan contra el dominio de Israel en el valle del Jordán, una vasta llanura agrícola salpicada de asentamientos israelíes.

Netanyahu y su rival Benny Gantz prometen anexar esta lengua de tierra, que representa el 30% de Cisjordania ocupada, para convertirse en una parte integral de Israel.

- Colonia salvaje -

La clase política israelí recibió un fuerte apoyo a fines de enero, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó su plan para el Medio Oriente, que allana el camino para la anexión del valle por parte de Israel a pesar de las advertencias de la ONU y los palestinos.

Ascherman y Hirschfeld, con su pequeña organización Torat Tzedek, están decididos a oponerse a este proyecto.

"No puedo quedarme en casa y saber que todo lo que se hace, en parte se hace en mi nombre", dijo Hirschfeld a AFP. "Todo ciudadano israelí debe hacer algo" en contra de este proyecto.

Ambos conocen bien a la familia palestina Daraghmeh, establecida en Um Zuka, una aldea remota en el valle del Jordán. Los tres hermanos Daraghmeh cultivan estas tierras desde su infancia y aseguran que ya lo hacían sus antepasados mucho antes de 1967.

Pero después de la ocupación israelí, su tierra fue designada zona militar israelí, y luego se convirtió en una base militar.

Hace cuatro años, apareció una estructura de madera en una colina frente a la base: era una colonia "salvaje", un asentamiento de colonos que no recibieron la luz verde de Israel.

Esta colonia alberga solo a una familia y varios adolescentes. Pero para los Daraghmeh, esta nueva presencia es una forma de obligarlos a abandonar sus tierras.

"Dondequiera que vivan los beduinos, se pone a un colono para que se instale en medio (de sus tierras). ¿Por qué? Para que algunos residentes tengan miedo (y se vayan)", dijo Thiab Daraghmeh a la AFP.

- ¿Vivir en el cielo? -

La presencia de Ascherman y Hirschfeld, permite que los tres hermanos puedan llevar a sus animales a pastar cerca de la base y la colonia, donde tendrían miedo de aventurarse solos.

Pero esta presencia no impide que, una hora después de la aparición del dron, desembarquen soldados flanqueados por cuatro colonos, obligando a los palestinos a volver hacia sus casas, situadas más abajo en el valle.

Ascherman sabe negociar, pero los soldados afirman que su ubicación es tierra militar.

"Y los colonos no tienen que irse", critica el israeloestadounidense. "Esto es lo que llamamos en hebreo 'Eifah V'Eifah': dos pesos, dos medidas".

Ni los soldados ni los colonos quieren hablar con la AFP. Contactado más tarde por AFP, el ejército israelí dijo "proteger a todos los residentes en esta área por igual".

Si bien están decididos a quedarse en su tierra, los Daraghmeh tienen que soportar cada vez más presión. "A veces nos prohíben que nuestros animales pasten en el valle, y luego nos prohíben venir" a la colina, Thiab Daraghmeh.

"¿Quieren que vayamos a vivir al cielo?", se pregunta.

También para Hirschfeld la situación es insostenible. Afirma que está "agotado" y aislado, después de que sus amigos y familiares hayan dejado de hablarle debido a su compromiso con los palestinos.

"Vemos que cada vez menos activistas israelíes participan en actividades en los territorios palestinos ocupados", lamentó.

Algunos días piensa en dejarlo todo. Luego piensa que continuará mientras se sienta útil. "Todo lo que hago, lo hago porque amo a mi país", dice. "Les digo a mis hijas: 'algún día entenderán lo que hace su padre'".



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