Delhi conmocionada por la violencia intercomunitaria

El olor a quemado es penetrante, las calles están inundadas por el agua lanzada por los bomberos, ennegrecidas por las cenizas y todavía sale humo...
  • Una calle de Nueva Delhi luego de enfrentamientos intercomunitarios entre hindúes y musulmanes, el 26 de febrero de 2020
Nueva Delhi (AFP) |

El olor a quemado es penetrante, las calles están inundadas por el agua lanzada por los bomberos, ennegrecidas por las cenizas y todavía sale humo de las ruinas dejadas por la violencia intercomunitaria que causó 27 muertos en los suburbios del noreste de Nueva Delhi.

Armados de piedras, sables y a veces armas de fuego, atacantes sembraron el caos y el terror desde el domingo en barrios populares de la capital india, a unos diez kilómetros del centro.

Choques entre partidarios y opositores a una controvertida ley sobre la ciudadanía, considerada discriminatoria para los musulmanes por sus detractores, degeneraron en enfrentamientos comunitarios entre hindúes y musulmanes.

"En los últimos días era tal el pánico que no podía salir de la casa. Tenía miedo que la gente viniera a mi casa, lanzara piedras y quemara los vehículos. Son capaces de todo", cuenta a la AFP Sachin Sharma, habitante hindú del barrio.

El miércoles por la mañana, ningún nuevo incidente fue señalado, pero el ambiente es pesado y la tensión palpable. La noche anterior también estuvo agitada. Encerrados en sus casas, los habitantes están a la expectativa.

De los vehículos quemados sigue saliendo humo. Algunas calles están llenas de ladrillos, carteles tumbados, pedazos de techos, que prueban la intensidad de la violencia en los tres días de guerrilla urbana.

Muchos policías están desplegados con sus pesados trajes antidisturbios. Lanzando chorros de agua, los bomberos tratan de extinguir los últimos focos de incendio que devastaron de decenas de edificios y comercios.

"Estamos contentos de que la policía haya venido por fin y patrulle las calles. En los dos últimos días, no hubo ninguna presencia policiaca", dijo a la AFP Mohammed Chand, habitante musulmán del barrio.

"Todos tuvimos miedo de morir. Veíamos la muerte de frente", agregó.

En esta zona periférica de la urbe donde residen muchos trabajadores migrantes, muchos decidieron irse para garantizar su seguridad.

- Mezquita vandalizada -

Otros habitantes hallaron refugio en otras partes para escapar a una noche de terror, como la familia de Nahid, estudiante de 22 años.

"Abandonamos nuestras casas de noche. Regresamos en la mañana y vimos que la policía estaba desplegada", señala.

Durante los múltiples incidentes reportados por la prensa india, grupos armados hindúes atacaron lugares y personas identificadas como musulmanes, que gritaban consignas religiosas.

Una bandera hindú que representa al dios mono Hanuman, flota en la cima de una mezquita del barrio saqueada y calcinada. Videos filmados el día anterior, que circulan en las redes sociales y que la AFP pudo autenticar, muestran a hombres que suben al minarete para arrebatarle el altoparlante al muezín e instalar la bandera en medio de los vítores.

Mohammad Muslim, residente del barrio, sacó un Corán en fuego del edificio religioso. "Pueden ver que mis manos se volvieron negras por llevar un Corán quemado", dice.

Esta ola de violencia es una de las peores conocidas en la capital desde hace décadas. Ocurre en un contexto de crispación político-religiosa en el país, donde los nacionalistas hindúes del Primer ministro Narendra Modi están en el poder desde 2014 y fueron reelegidos ampliamente el año pasado.

El jefe de gobierno se enfrenta desde diciembre a un fuerte movimiento de protesta contra una nueva legislación que facilita la atribución de la ciudadanía india a refugiados, pero no a musulmanes.

Este texto cristalizó los temores de la minoría musulmana de ser relegada la rango de ciudadanos de segunda clase, en esta nación donde los hindúes representan el 80% de la población.

"Las casas de nuestros hermanos hindúes fueron atacadas, así como las de nuestros hermanos musulmanes", dice Mohammed Chand. "Desde nuestra infancia, nunca vimos una violencia como esta entre hindúes y musulmanes".



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