Destacado activista de Hong Kong aboga por abandonar la "adictiva" violencia

Destacado activista por la democracia en Hong Kong, el abogado Jason Ng abogó por abandonar el uso de la violencia en las futuras protestas de...
  • El escritor y activista de Hong Kong Jason Y. Ng da una entrevista a la AFP en Barcelona el 23 de enero de 2020.
Barcelona (AFP) |

Destacado activista por la democracia en Hong Kong, el abogado Jason Ng abogó por abandonar el uso de la violencia en las futuras protestas de su movimiento, que se está tomando un "tiempo de reflexión" tras siete intensos meses.

En una entrevista con la AFP el jueves en Barcelona, donde visitó a un independentista catalán encarcelado por el intento de secesión de 2017, Ng reflexiona sobre el porvenir de este movimiento que ha protagonizado fuertes enfrentamientos con la policía en los últimos meses.

"Entiendo por qué ocurre parte de esta violencia, es la naturaleza humana. Cuando la policía te golpea tantas veces y tan agresivamente, te empuja a devolverte", explica Jason Ng en el restaurante del hotel donde se aloja en esta ciudad mediterránea.

"Muchos manifestantes también piensan que sin escalar (la violencia) es muy difícil conseguir la atención del gobierno y de la comunidad internacional. Pero yo no estoy de acuerdo", continúa este hombre de aspecto juvenil a pesar de sus 48 años.

Pero "la violencia es casi adictiva. Los medios eventualmente se volverán inmunes a cubrir la misma historia: caras ensangrentadas, cócteles molotov volando por Hong Kong... Y una vez desarrollas esta inmunidad, la única forma de mantener la atención es escalar".

"Esto sería una evolución muy enfermiza porque te conviertes en un adicto a la atención mediática creando más violencia. Y yo no quiero que pase eso en Hong Kong", señaló.

"Hay cosas que espero que veamos menos en el futuro y pienso que la más obvia es la violencia", insiste.

- "Tiempo de reflexión" -

Nacido en Hong Kong, Jason Ng emigró con su familia a Canadá y después de formarse en Toronto, Estados Unidos e Italia, volvió en 2005 a sus orígenes.

Fue presidente de la asociación Pen International en Hong Kong y actualmente coordina un grupo de abogados en defensa de los derechos humanos.

En 2014 se implicó en las protestas estudiantiles que derivaron en la Revolución de los Paraguas y entabló amistad con uno de sus líderes, Joshua Wong, con quien publicará un libro conjunto la próxima semana.

Pero tras años de reivindicaciones masivas y pacíficas sin obtener grandes concesiones de China, en este nuevo ciclo de movilización los manifestantes adoptaron tácticas más agresivas, con protestas y enfrentamientos casi diarios con la policía que causaron 7.000 detenciones.

Echando la vista atrás, Ng valora los éxitos: la "milagrosa" retirada del proyecto de ley de extradición a China continental que detonó las protestas en junio o la contundente victoria de los candidatos prodemocracia en las elecciones locales de este antiguo territorio británico.

"Desde las elecciones a finales de noviembre (...), el movimiento de protesta ha decaído. Mucha gente dice que las cosas se están calmando, que el movimiento puede estar terminado, pero no estoy de acuerdo", añade el abogado.

"Creo que la gente necesita tiempo para procesar qué ha pasado en los últimos siete meses (...) Es muy importante tener este tiempo de reflexión, dar un paso atrás antes de continuar", afirma.

- Demasiado pequeños ante Goliat -

Jason Ng aprovecha esta pausa para hacer llegar su mensaje al mundo.

En Barcelona, donde los separatistas catalanes siguen con admiración los acontecimientos de Hong Kong, visitó al activista separatista Jordi Cuixart, que está pagando nueve años de cárcel por su papel en la fallida secesión de 2017, cuando era presidente de Omnium Cultural.

También ofreció una conferencia sobre desobediencia civil antes de viajar hacia Noruega, donde participará en un certamen literario.

"No es que necesitemos apoyo internacional, es que es la única manera para que el movimiento pueda ganar. Creemos que la única ventaja que tenemos sobre China es la presión internacional", asegura.

"Hong Kong es una diminuta ciudad costera y nuestra población de 7,5 millones es insignificante respecto al total de China. Y nuestra contribución económica a la economía china se encoge cada día. Hong Kong por sí solo no tiene poder para luchar contra Goliat", reconoce.

"Es reconfortante ver que el mundo nos presta atención. Pero más allá de la atención, queremos su apoyo", añade.



Metrolibre