Reino Unido y la UE enfrentan una negociación del Brexit en tiempo de descuento

Los equipos negociadores de la Unión Europea (UE) y Reino Unido mantenían este miércoles sus conversaciones para desbloquear el Brexit, la víspera de una cumbre...
  • Un manifestante contrario al Brexit, el 11 de octubre de 2019 en Bruselas, frente a la sede de la Comisión Europea
Bruselas (AFP) |

Los equipos negociadores de la Unión Europea (UE) y Reino Unido mantenían este miércoles sus conversaciones para desbloquear el Brexit, la víspera de una cumbre europea que se anuncia crucial para alejar el temido divorcio sin acuerdo el 31 de octubre.

"Las bases fundamentales de un acuerdo están listas y teóricamente mañana (jueves) podríamos aceptar este acuerdo", aseguró el jefe del Consejo Europeo, Donald Tusk, precisando que la negociación terminaría en "siete u ocho horas".

Poco antes, tanto la Comisión Europea como el gobierno británico de Boris Johnson destacaron los "avances" de la negociación que se prolongó la víspera hasta pasada la medianoche, pero apuntaron que "queda trabajo por hacer".

El tiempo apremia. El Brexit está previsto el 31 de octubre, pero Londres tiene hasta el sábado para lograr un pacto con la UE. De lo contrario, debe pedir una nueva prórroga, como le impuso en septiembre una ley del Parlamento británico.

El ministro británico para el Brexit, Steve Barclay, confirmó este miércoles a los diputados británicos la voluntad de cumplir con esa ley, pero reiteró su apuesta por salir a fines de mes por lo que mantienen "negociaciones intensas".

En la recta final, el optimismo de la víspera dejó paso a la prudencia. Tras hablar por teléfono con Johnson, su par irlandés, Leo Varadkar, señalo "un camino hacia un posible acuerdo", aunque quedan puntos por resolver.

Londres y Bruselas decidieron el viernes dar un nuevo impulso a las negociaciones para intentar alcanzar un acuerdo antes de la reunión de mandatarios prevista el jueves y viernes y evitar así negociar durante la cumbre.

Los negociadores intentan ver cómo garantizar un comercio fluido de bienes entre Irlanda, país de la UE, y la provincia británica de Irlanda del Norte, territorios que ya gozan de la libre circulación de sus ciudadanos entre ambos.

El objetivo es además proteger los acuerdos de paz de Viernes Santo de 1998, que pusieron fin a décadas de conflicto sangriento en la isla de Irlanda, y proteger el mercado único europeo, de una competencia desleal de su todavía socio.

- El escollo del "texto legal" -

"Las negociaciones empezaron a traducir las propuestas británicas en un texto legal, pero hay dificultades sobre el fondo", aseguró un diplomático, precisando que un punto sensible es cómo mantener reglas de juego equitativas.

La base de las discusiones es la propuesta que planteó el gobierno de Boris Johnson, que heredó de su predecesora Theresa May un acuerdo de divorcio que su Parlamento rechazó, entre otros puntos por la cuestión irlandesa.

Johnson abandonó la idea de mantener a todo Reino Unido en una unión aduanera con la UE mientras se lograba una solución mejor en el marco de una negociación de acuerdo de libre comercio, pero el nuevo plan generó dudas.

El 'premier' británico "modificó su propuesta original para que no haya una frontera para las aduanas" en la isla de Irlanda, dijo el martes una fuente europea, en referencia a una de los "puntos problemáticos" de los europeos.

Otro problema es el derecho a veto que tendría, según Londres, el Parlamento norirlandés, que cada cuatro años podría pronunciarse sobre si quiere seguir respetando las reglas del mercado único europeo en Irlanda del Norte.

La líder del partido unionista norirlandés DUP, Arlene Foster, apoyo de Johnson en Westminster, dijo a la BBC que quería apoyar un acuerdo, pero que no lo haría si siente que separará a Irlanda del Norte del resto de Reino Unido.

Sus palabras dejan planear la incertidumbre sobre si el Parlamento británico podría aprobar un eventual acuerdo entre Londres y Bruselas, antes que la Eurocámara se pronuncie, trámites necesarios para una salida ordenada.

La ministra francesa de Asuntos Europeos, Amélie de Montchalin, apeló así, antes de adoptar una prórroga, a "trabajar un poco mas juntos" a la población, parlamento y gobierno británicos, que "van en tres direcciones diferentes".

En la memoria siguen las tres negaciones del Parlamento británico al acuerdo cerrado en noviembre entre May y la UE, que no descarta una nueva cumbre de mandatarios en Bruselas antes del 31 de octubre.