Mozambique celebra elecciones entre el milagro o el espejismo del gas

"Con este proyecto, los hijos de los campesinos serán doctores y los niños de los mineros, abogados". El saliente presidente Filipe Nyusi repitió la frase...
  • Una calle de Macomia, en el corazón de la provincia de Cabo Delgado, nuevo eldorado gasífero de Mozambique, el 13 de junio de 2018
Maputo (AFP) |

"Con este proyecto, los hijos de los campesinos serán doctores y los niños de los mineros, abogados". El saliente presidente Filipe Nyusi repitió la frase en cada etapa de su campaña para las elecciones del martes en Mozambique, que tiene al desarrollo gasífero como uno de sus ejes.

Desde el descubrimiento a principios de los años 2010 de grandes reservas submarinas frente a sus costas del norte, Mozambique se ha puesto a soñar, empezando por sus líderes.

Los números dan vértigo. Estimado en 5 billones de m3, este tesoro debe transformar a uno de los países más pobres del planeta en un exportador de primer rango de Gas Natural Licuado (GNL).

Un "nuevo Catar", predicen los más optimistas. Los consultores de la firma Wood McKenzie estimaron que el gas debería dar hasta 3.000 millones de dólares de ganancias anuales a partir de la próxima década. El doble de los ingresos actuales del país.

Este gran proyecto gasífero fue postergado durante mucho tiempo, pero acaba de ser lanzado, de manera muy oportuna, con inversiones prometidas por unos 50.000 millones de euros de parte del estadounidense ExxonMobil y el francés Total.

Los comicios generales del martes en Mozambique, en los que también se eligen diputados y gobernadores, tienen lugar tras una campaña electoral violenta que demuestra las dificultades del régimen en el poder desde hace más de 40 años, enlodado en la crisis económica y los conflictos armados.

Salvo enorme sorpresa, Nyusi y su partido, el Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo), se impondrían una vez más delante de su eterno rival, la Resistencia Nacional de Mozambique (Renamo).

Para Nyusi, debilitado por la crisis financiera y tantos años en el poder, el boom del gas se transformó en una gran carta electoral.

"Mozambique va a cambiar", prometió al colocar en agosto la primera piedra de una planta de gas licuado en Palma, en la provincia de Cabo Delgado, frente a yacimientos gasíferos.

- "Hacer una diferencia" -

Durante la campaña, Filipe Nyusi estimó en 5.000 empleos directos y 45.000 indirectos el impacto de los proyectos de las compañías internacionales.

Prometió, sobre todo, que esos dólares serán bien utilizados.

"Algunos países disponen de recursos naturales desde hace tiempo pero la mayor parte de la población continúa en la pobreza. Queremos y debemos hacer una diferencia", reconoció el jefe de Estado.

Nyusi anunció que los 880 millones de dólares en impuestos percibidos por el Estado en el marco del proyecto de Total servirían para reconstruir zonas afectadas por los ciclones Idai y Kenneth más temprano este año, pagar una parte de su deuda y cubrir el déficit presupuestario.

En un país donde cerca de la mitad (46%) de los 31 millones de habitantes viven debajo del umbral de pobreza, según el Banco Mundial, las declaraciones del presidente saliente provocan mucha esperanza, al menos entre sus simpatizantes.

"Estos recursos beneficiarán a todos", asegura Sara Lucas, una madre de familia que asistió el sábado al último acto de campaña de Filipe Nyusi en Maputo.

Este entusiasmo no es compartido por los críticos del gobierno, que no cesan de denuncia su corrupción.

"Como con todo lo demás, estos recursos solo van a beneficiar a algunos que conocemos bien", advierte Stelio Inacio, un empleado público de 41 años militante del opositor Renamo.

Mozambique se hundió en una grave crisis financiera desde la revelación, en 2016, de que había pedido prestado de manera secreta 2.000 millones de dólares. Esta operación quedó vinculada con un gran tejido de corrupción en beneficio de allegados al poder.

La oposición no es la única en dudar del milagro gasífero.

"Nuestros pronósticos son que los más pobres entre los pobres no se beneficiarán verdaderamente", afirma Liesl Louw-Vaudran, del Instituto sudafricano de Estudios sobre Seguridad (ISS).