Moreno e indígenas ponen fin a crisis en Ecuador con pacto sobre subsidios

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, y el movimiento indígena anunciaron este domingo el fin de la violenta crisis que estalló hace casi dos semanas,...
  • El presidente ecuatoriano Lenín Moreno (C), flanqueado por el arzobispo Luis Gerardo Cabrera Herrera (I) y el representante de ONU Arnaud Perald, durante negociaciones con los índigenas en Quito, el 13 de octubre de 2019
Quito (AFP) |

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, y el movimiento indígena anunciaron este domingo el fin de la violenta crisis que estalló hace casi dos semanas, tras un acuerdo que revoca la eliminación de subsidios al combustible pactada con el FMI.

"Se terminan las movilizaciones y medidas de hecho en todo el Ecuador y nos comprometemos de manera conjunta a restablecer la paz en el país", señala el convenio suscrito con la mediación de la ONU y la Iglesia católica.

Moreno aceptó dejar sin efecto el decreto sobre la supresión de los subsidios que disparó el precio del diésel y la gasolina en 123%, y que arrojó a las calles a miles de indígenas, apoyados por otros sectores, en protestas que dejaron siete muertos, 1.340 heridos y 1.152 detenidos.

"El Gobierno sustituirá el decreto 883 por uno nuevo que contenga mecanismos para focalizar los recursos en quienes más los necesitan", escribió luego el mandatario en Twitter.

El líder de la Confederación de Nacionalidades Indígenas, Jaime Vargas, anunció en consecuencia que "se levanta la medida de hecho en cada uno" de los territorios indígenas.

"Se ha dejado sin efecto el decreto 883 y eso es para todo el país. ¡Viva el Ecuador! ¡Viva la paz!", proclamó.

El acuerdo fue anunciado tras unas cuatro horas de negociación cara a cara entre Moreno y la Conaie, en un centro salesiano de Quito.

Miles de personas hicieron sonar cacerolas y cornetas celebrando el fin de la peor crisis en Ecuador en casi dos décadas, constataron periodistas de la AFP en el lugar.

También hubo fuegos pirotécnicos en los exteriores del Ágora, el coliseo donde se concentraron los indígenas que llegaron a la capital para protestar contra las medidas de austeridad.

- Huella violenta -

El fin de la crisis llegó en pleno toque de queda en Quito impuesto por Moreno tras la violenta jornada de manifestaciones del sábado en la capital.

Este domingo todavía podían verse grandes destrozos en puntos de la ciudad. Sobre una vía aún estaba el esqueleto de un vehículo policial devorado por las llamas.

La protesta que estalló el 2 de octubre también interrumpió el transporte de petróleo -la mayor fuente de divisas- por el principal ducto del país, debido a la ocupación de pozos en la Amazonía.

Moreno decretó el estado de excepción al día siguiente de iniciadas las manifestaciones y movilizó a las Fuerzas Armadas para contener el estallido social.

En el poder desde 2017, el mandatario enfrentaba su mayor crisis por las reformas que convino con el FMI para aliviar el pesado déficit fiscal que achaca al derroche, endeudamiento y corrupción del gobierno de Correa.

Los indígenas, que representan el 25% de los 17,3 millones de ecuatorianos, son el sector más castigado por la pobreza y principalmente trabajan en el campo.

Con la liberación de los precios de los combustibles, debían pagar más para transportar sus productos al tiempo que temían una inflación generalizada.

El sábado Moreno había acusado a su antecesor Rafael Correa y al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, de estar tras la violencia. Ambos líderes se han burlado antes de señalamientos similares.

"Fuerzas oscuras, vinculadas a la delincuencia política organizada y dirigida por Correa y Maduro -en complicidad con el narcoterrorismo, con pandillas, con ciudadanos extranjeros violentos- causaron zozobra, violencia nunca antes vista", expresó entonces.

Desde Bélgica, donde elude una orden de captura, Correa escribió en Twitter que "Moreno no solo no puede seguir gobernando. ¡Tiene que ser juzgado por sus crímenes!".