El COI debe responder a la preocupación sobre los Juegos de Tokio

Confrontado a los temores de anulación de los Juegos de Tokio, el COI debe convencer el miércoles de que puede organizar unos Juegos "seguros", cuando...
  • Carteles de los Juegos Olímpicos de Tokio, Japón, el 22 de enero de 2021
      Lausana (Suiza) (AFP) |

      Confrontado a los temores de anulación de los Juegos de Tokio, el COI debe convencer el miércoles de que puede organizar unos Juegos "seguros", cuando la evolución de la pandemia y el acceso a la vacuna escapan a su control.

      "No hay plan B": antes incluso de su rueda de prensa esperada a la 17h30 (16H30 GMT) del miércoles, tras la comisión ejecutiva de la instancia, su presidente, el alemán Thomas Bach, tuvo que insistir la semana pasada en que el evento se disputará del 23 de julio al 8 de agosto próximos.

      Y es que el cielo olímpico se nubló mucho desde la última reunión del cenáculo de Lausana, a principios de diciembre: se festejaba entonces la llegada de las primera vacunas, lo que reconfortó a un mundo deportivo ya satisfecho por haber podido reanudar sus competiciones.

      Pero en el intervalo, varias mutaciones del covid-19 fueron detectadas, empujando a muchos países a endurecer sus medidas de restricción para evitar la propagación de variantes, sospechosas de ser mucho más contagiosas.

      A seis meses de la ceremonia de apertura, Japón decretó el estado de urgencia, y su opinión pública se muestra cada vez más hostil con la idea de albergar este potencial gigantesco núcleo epidémico.

      - Mundo olímpico unido -

      En este clima enrarecido, organizadores japoneses y COI repiten su "determinación" para mantener la mayor reunión pacífica del mundo, cuando ya han dicho que no habrá un segundo aplazamiento: es este año o nunca.

      Contrariamente al año pasado, cuando los comités olímpicos canadiense y australiano habían rechazado enviar a sus deportistas a Tokio y empujado al COI a anunciar el aplazamiento de los Juegos, Thomas Bach puede al menos contar con la unidad del mundo olímpico.

      Pero el partido parece delicado para la instancia, que no tiene incidencia directa respecto a la evolución de la situación sanitaria, las restricciones de circulación, los avances en la investigación y la política de vacunas de los diferentes gobiernos.

      Sobre este aspecto crucial, el COI precisó este martes que no sometería la participación a los Juegos al hecho de ser vacunado y que no reclamaría tampoco un acceso prioritario a las vacunas para los deportistas.

      Ya difícil de planear en el aspecto práctico, tal "priorización" habría sido dudosa desde un punto de vista ético, ya que no hay actualmente "suficientes vacunas para las personas de riesgo", recordaba el lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS).

      El COI anima de todas maneras a los deportistas a hacerse vacunar de aquí a los Juegos, una vez que las dosis sean accesibles a "un público más amplio", para su seguridad y "por respeto al pueblo japonés".

      - A puerta cerrada -

      Los organizadores japoneses, igual que el COI, están dispuestos a todo para que sean unos Juegos seguros en tiempo de pandemia, aunque hiciera falta renunciar al ambiente festivo que hasta ahora acompañó a la experiencia olímpico.

      "No puede haber tabú para garantizar unos Juegos seguros", señalaba el viernes Thomas Bach en un mensaje de vídeo, recordando que los organizadores escogerían en los próximos meses entre una batería de medidas sanitarias.

      "Ello va desde las reglas de inmigración a las de cuarentena, pasando por la distancia social en la Villa Olímpica, los test rápidos, la vacuna y la cuestión de los espectadores", enumeró.

      "¿Cuántos espectadores? ¿Podrá haber público?", lanzó el dirigente alemán, evocando claramente la hipótesis de un evento sin gente en las tribunas, cuando los ingresos de los Juegos vienen esencialmente de su retransmisión por televisión, más que por la afluencia en los estadios.

      En el mundo olímpico, en el que los deportistas preparan una de las citas más importantes de su carrera y donde muchas federaciones tienen en ellos su supervivencia financiera, la perspectiva de unos Juegos a puerta cerrada está ya asumida como una de las posibilidades.

      "Me gustaría ver aficionados, ruidosos y apasionados", reconocía el viernes Sebastian Coe, presidente de la Federación Internacional de Atletismo, a la BBC.

      "Pero si el único medio de organizar los Juegos es cerrar sus puertas (al público), creo que todo el mundo lo aceptará", añadió Coe.



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