Tejer los uniformes de forma tradicional para dar "alma" al 'judogi'

Los uniformes de judo son fabricados en todo el mundo, pero solo un puñado de suministradores son designados por la federación internacional de este deporte....
  • Un empleado del fabricante de uniformes para artes marciales KuSakura revisa una máquina de coser antigua el 25 de febrero de 2020 en la fábrica en Kashiwara, Japón, el 25 de febrero de 2020
Kashiwara (Japón) (AFP) |

Los uniformes de judo son fabricados en todo el mundo, pero solo un puñado de suministradores son designados por la federación internacional de este deporte. Y entre ellos, solo uno teje su propio material.

Fundado hace un siglo, KuSakura, en la ciudad japonesa de Kashiwara, en la parte oeste del país, siempre se ha dedicado al laborioso proceso, no solo de tejer, sino de cortar y coser.

Su presidente, Masahiko Miura, afirma que merece la pena ese laborioso trabajo.

"Es muy duro describirlo, no solo son las máquinas de tejer, se pone el alma en ello", afirmó a la AFP.

"Nunca dejaremos de tejer mientras hagamos judogis", añadió.

El uniforme, o judogi, comprende una chaqueta blanca, un obi o cinturón y pantalones blancos.

En KuSakura, que comenzó como una compañía de tejer y coser en 1918, las máquinas viejas son parte de una larga tradición para la firma, pero mantenerlas no es fácil porque ya no se producen.

- Más ligero -

El jefe de producción, Yoshifumi Hayakawa, afirma que la fabricación de los tejidos por máquinas antiguas es apreciada por los clientes, que destacan su delicada textura.

"Queremos seguir fabricando con esta larga tradición en los próximos 10, 20 o 100 años", dijo.

Una vez que se ha fabricado el tejido de algodón, es controlado por los empleados en busca de manchas u otras irregularidades, para después ser cortado y cosido, con delicadeza y cuidando detalles milimétricos.

La firma, con su logo que se refiere al símbolo nacional japonés de los tres 'sakura' o flores de cerezo, produce 150.000 judogis al año.

Pero solo 17.000 son hechos en Japón usando máquinas antiguas y modernas. Y pocos de ellos con las tejedoras heredadas del los inicios de la compañía.

Estos judogis de alta calidad son llamados Dojin, o Máster, vendidos por 50.000 yenes (470 dólares), mientras que los uniformes hechos en China por la firma, cuestan entre 10.000 y 23.000 yenes (entre 93,2 y 214,4 dólares), para las competiciones más serias.

La firma tiene alrededor de un 30 por ciento del mercado de judogis en Japón y exporta a unos 20 países, aunque la pandemia del coronavirus ha mermado las ventas fuera.

En el comercio de KuSakura en Tokio, docenas de judogis están colgados para que se los prueben los clientes, con las muestras al menos lavadas tres veces para demostrar que no encogen.

Muchos clientes prefieren una equipación ajustada, pero la Federación Internacional de Judo tiene reglas estrictas de longitud, anchura y otros detalles, afirma Atsushi Ebisawa, que dirige el comercio.

Javier Pellejero, un español de 32 años, que visitó el comercio, afirmó que el uniforme es más ligero que otros.

"Espero que durante las competición, su ligereza me ayude", afirmó.

- Más que un deporte -

Para algunos empleados de KuSakura, la producción de judogis y su venta es más que un trabajo.

El veterano vendedor Kazunori Ohira, que ha practicado judo desde que tenía 10 años, todavía cambia rápidamente su traje de hombre de negocios por un judogi, hecho por KuSakura, para enseñar judo a los niños después de trabajar.

Se encarga de la compra de los judogis para el club de una escuela local y sigue a los niños cuando participan en los torneos.

"Me he ocupado de los niños durante dos décadas", explica a la AFP el profesor de 44 años.

"No puedes estar seguro hasta que no los ves compitiendo si has acertado en la talla correcta del judogi", afirma.

"Siempre está en mi mente seguir a los chicos en las competiciones", añade.

El respeto es importante en el judo y los estudiantes quieren mostrar los mejores uniformes, así como los padres que pagan por ellos, y, según Ohira, les ayuda a ser más fuertes.

"En Japón, el judo es más que un arte marcial, más que un deporte", explica Ohira.



Metrolibre