Bernal descubre el terreno en el que defenderá en 2020 su maillot amarillo

Salida de Niza el 27 de junio, llegada a París el 19 de julio. Entre las dos ciudades la incertidumbre, antes de que se desvele...
  • El pelotón del Tour de Francia enfila los Campos Elíseos, en París, en la última etapa el 28 de julio de 2019
París (AFP) |

Salida de Niza el 27 de junio, llegada a París el 19 de julio. Entre las dos ciudades la incertidumbre, antes de que se desvele oficialmente este martes el recorrido del Tour de Francia 2020, que buscará dar continuidad a la formidable edición ganada en 2019 por Egan Bernal.

El primer colombiano en el palmarés de la más importante carrera ciclista del mundo y su compañero en el Ineos Chris Froome, ganador de cuatro ediciones y baja en la última por una grave caída, descubrirán en vivo las 21 etapas, en una presentación que tendrá lugar en el Palacio de Congresos de París (10H05 GMT).

También estarán los franceses Julian Alaphilippe, dinamitador de la carrera en julio, Thibaut Pinot y Romain Bardet, eternas esperanzas de victoria en el país anfitrión.

Por el momento se conocen dos etapas, las dos primeras, en Niza y sus alrededores. El director de la carrera, Christian Prudhomme, quiere una carrera animada y llena de emociones.

"Hemos retenido las lecciones de 2019 y de los recorridos un poco picantes", afirma Thierry Gouvenou, encargado del trazado de los últimos Tour.

¿Para favorecer a algún corredor? "No", corta el director de carrera, "para el interés de la prueba". "Los organizadores proponen, los corredores disponen", señala el refrán.

"Si el Tour de 2019 fue tan bonito, fue gracias a los ciclistas", señaló a finales de julio Christian Prudhomme, consciente de los límites de su poder en el desarrollo de la carrera.

"Las grandes líneas ya estaban decididas antes del último Tour", desvela Thierry Gouvenou. "A finales de junio, a nivel de ciudades y pueblos estábamos al 90%. Pero no sabíamos si tendríamos 25 o 30 puertos", añade.

- ¿Dictarán sentencia de nuevo Los Alpes? -

Algunos nombres de las urbes de donde saldrá o llegará la carrera han sido citados por los medios regionales (como Sisteron, Privas o Millau), en lo que parece que será un recorrido que dibuje un arco mediterráneo, con una llegada inédita al Mont Aigoual, el observatorio meteorológico que domina Gard, a la entrada de Cevennes.

Previsiblemente los Pirineos también se abordarán, antes de la primera jornada de descanso, en la costa de La Rochelle, muy cerca de la isla de Ré.

Siguiendo el ejemplo del Macizo Central (sin duda se pasará por el Puy Mary), se impulsará un paisaje natural con carreteras accidentadas y tramposas, que favorezcan una carrera viva, con la media montaña siendo protagonista.

Normalmente también estarán el Jura y los Vosges, otros dos macizos que los organizadores han intentado explorar mejor en los últimos años, con las ascensiones simbólicas del Grand Colombier y La Planche des Belles Filles.

Pero será en Los Alpes, normalmente escenario de la tercera semana, donde se programarán las subidas más importantes. Grenoble podría regresar al mapa del Tour, tras un paréntesis de varios años. La hipótesis de una novedad espectacular también ha sido mencionada.

En cada rincón Prudhomme y Gouvenou buscan lo inédito para romper con la rutina y con las tácticas defensivas de los equipos. A menudo optan por pendientes pronunciadas que sirven para los atacantes. Un regalo para escaladores como Bernal o ciclistas explosivos del tipo Alaphilippe. ¿Estarán satisfechos el martes a la hora del almuerzo?