Una perspectiva sobre la microficción y su auge

El escritor peruano Fernando Iwasaki habló desde el “Hay Festival Arequipa”, en donde se adentra a una tendencia literaria que ya cobra auge en Panamá
  • ML | Fernando Iwasaki.
  • ML | “España, aparta de mí estos premios”, libro de 2009.
Leyles Rubio Leon |

Converso con Fernando Iwasaki (Lima, 1961) en el Hay Festival Arequipa 2019. Hablamos sobre la microficción, aprovechando del interés por ese género en Panamá.

¿Qué es el microrrelato?

Es muy complicado estar inventándose teorías nuevas sobre lo que es la microficción. Yo pienso que un microrretalo es un relato.

Pero un relato con una intensidad, un estilo, una necesidad apremiante de condensarlo todo. Debe contar una historia, con personajes y atmósferas.

 ¿Qué libros actuales de microficción recomiendas?

Si yo tuviera que recomendar uno, para que la gente aprenda a escribir microrrelatos alrededor de un tema, sería “Fenómenos de circo” de Ana María Shua. Me parece un libro modélico porque la autora ha sido capaz de desarrollar alrededor del circo una colección de cuentos extraordinaria.

 ¿Y qué otros escritores destacan?

En España tenemos a José María Merino, a Julia Ochoa y a Ángel Olgoso; desde hace muchos años vienen escribiendo en esa distancia. Si nos pasamos a América Latina, el panorama es inmenso: en México está Chimal; Andrés Neuman, en Argentina; en Perú encontramos a Alberto  Benza y Ricardo Sumalavia; Pedro Crenes, en Panamá.

Con tantas propuestas, ¿estamos en el ciclo inicial, el pico o en la decadencia del género?

Creo que el microrrelato en español está disfrutando de una época de esplendor muy grande. Han aparecido editoriales especializadas, incluso los medios de comunicación fomentan su escritura. Pero creo que la decadencia ha comenzado porque el auge no necesariamente supone la calidad.

Hay algo que contamina toda la creación literaria, y es la agonía de la inmediatez. Muchos escritores contemporáneos quieren publicar sin parar, cada año. Y eso al final, empobrece la literatura. 

 ¿Es difícil escribir minificción?

La gente cree que el microrrelato por ser muy breve es una cosa que tiene que ser muy fácil. Los de “Ajuar Funerario” me ocuparon ocho años. Tú no puedes escribir todos los días un microrrelato porque te sale el mismo. 

¿Cuál es tu mecánica para escribirlos? ¿La historia te busca o tú defines qué quieres contar?

Cuando se me ocurría una idea, la anotaba a mano y la dejaba descansar. Al cabo de ese tiempo, volvía a mi cuaderno y, solo cuando era capaz de recordar por qué la había anotado, empezaba a desarrollar el cuento, y otra vez lo dejaba unos meses.

Tenía que pasar por cuatro etapas: anotarlo, recordarlo, el borrador de la historia, y la escritura misma. 

Luego, ¿permites que te lo editen o ya crees que queda redondo?

Para mí, queda redondo. Nunca permito que se me edite nada.

Han trabajado algunos cuentos de Ajuar Funerario en versión comic. ¿Piensan publicar otros en ese formato? 

Estamos pensando hacer más cómics. Beñat Olea, el dibujante, e Imanol Ortiz, el guionista, le han dado vida nueva a esos microrrelatos. Lo han presentado de una manera que es más de ellos que mío. Yo estoy fascinado. 

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Leyles Rubio León
Enviado Especial
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