Bajas expectativas
01 de agosto de 2019
En el mejor de los casos, el trabajo fue completado. Su retraso nada tuvo que ver con inclemencias del tiempo o con una patología. Sencillamente, quien se atrasó se ajustó a la expectativa de un mercado que perdona esto y mucho más.
El cliente, a fin de obtener lo solicitado, minimiza los errores del producto. Por ello evita perder más tiempo y paciencia en el jaloneo con el fabricante. ¿Define este ejemplo la calidad en la prestancia en el servicio en el país? Quizá el retrato no sea fiel, pero anécdotas como estas son cada vez más comunes.