El futuro de las urbes

Que hasta en las obras públicas se presta importancia mayor a lo externo que a lo fundamental, queda demostrado con lo visto el pasado fin de semana en la capital.


Se sabe desde hace tiempo de los estragos que las lluvias llegan a ocasionar en las arterias de la ciudad, pero nada se ha hecho para impedirlo de manera definitiva; así que todo es cuestión de atender – a medias – las emergencias que se presentan.

 


Es innegable que los esfuerzos desplegados para ampliar aceras y arreglar parques y plazas contribuyen en mucho a mejorar la imagen de la ciudad. Pero sigue sin solucionarse de manera radical, como se necesita, lo pertinente al desagüe pluvial, que año tras año pone en jaque a gran parte de la población.

 


Se trata, sin duda, de una tarea que debe ser prioritaria en la próxima administración para las autoridades municipales y de obras públicas. Es responsabilidad del Estado invertir también en aquellos aspectos que, por no verse, no generan aplausos fáciles, pero que aportan de manera decisiva a la calidad de vida de las urbes.|

 

 

 

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